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DE LA TEOLOGÍA APOLOGÉTICA

Por cristianogiv - 12 de Agosto, 2006, 0:33, Categoría: General


PROLEGÓMENOS (8)


 DE LA TEOLOGÍA APOLOGÉTICA


Introducción

Vamos a ver lo relativo a la Teología Apologética. Como siempre, hacemos primero un ligero repaso. Estuvimos viendo a vuelo de pájaro las distintas maneras, en forma muy introductoria, de acercarnos al depósito del Señor, lo que el Señor ha entregado como revelación, la Teología Natural, lo que de Dios se conoce a partir de la naturaleza, de la creación, de la conciencia humana, aparte de la revelación especial, de la intervención divina en la revelación explícita y en la Palabra a través de las Sagradas Escrituras; la Teología Exegética en cambio se ocupa de encontrar el sentido de la revelación en los textos; estudia por textos, autor por autor, libro por libro, pasaje por pasaje, verso por verso, frase por frase, palabra por palabra, y si es necesario raíz por raíz, para entender el sentido del texto. Si se tiene todo el sentido del texto en un libro, y de todos los libros de un autor, se puede tener la teología de ese autor, por ejemplo, la paulina, la petrina, la juanina, la jacobina, etc.; si se tiene toda la coordinación de todas esas teologías apostólicas, se puede tener la Teología del Nuevo Testamento; si se hace lo mismo con el Antiguo, se tiene la Teología del Antiguo Testamento; y si se tienen las dos en coherencia, se tiene la Teología Bíblica. Dios da testimonio a través de la creación y esos datos los estudia la Teología Natural; de la Teología Exegética resulta la Teología Bíblica, y de ahí se pasa a la Teología Dogmática, que estudia ya no por textos, sino por temas las grandes verdades sobre Dios, sobre el propósito de Dios, sobre la creación de Dios, sobre el origen del mal, sobre los ángeles, sobre la caída de Satanás, sobre el hombre, sobre la caída del hombre, sobre el pecado, sobre la salvación, sobre Cristo, sobre el Espíritu, sobre la Iglesia, sobre las últimas cosas. Esos son los grandes temas y esos temas han sido revelados por Dios; Dios ha hablado acerca de esos temas, y la verdad sobre esos temas es lo que suele llamarse dogma.

 A diferencia de la Teología Exegética, que estudia por textos y autores, la Teología Dogmática estudia por temas, usando distintos textos y distintos autores, incluso los datos de la Teología Natural.

Cuando con esos dogmas se hace una cosmovisión coherente, se puede tener un sistema, y a ese sistema se le llama Teología Sistemática. La Sistemática descansa en la Dogmática, y ésta descansa en la Bíblica y en la Exegética, junto con los datos de la Teología Natural. La Histórica, en vez de estudiar por textos y por temas, enfoca el depósito de la revelación divina por procesos, estudiando el desarrollo de la revelación divina, el desarrollo del registro de los acontecimientos, de la formación del Canon y de los temas que aparecen, pero en un proceso histórico. Eso lo ha venido interpretando la Iglesia en distintas épocas, y no sólo la Iglesia, sino también Israel en su período.

Defensa de la verdad

Entramos ahora a ver la Teología Apologética. Apologética viene de la palabra griega apología, que quiere decir defensa. Es una palabra que aparece en la Biblia y de la cual surgió la palabra apologética. Hay un verso clásico que nos habla de su lugar y de la necesidad de la Apologética dentro del pueblo cristiano. Es común dentro de los libros que no son conservadores en teología, menospreciar la apologética; inclusive, cuando ellos descubren lo que ellos llaman ánimo apologético, lo menosprecian. ¿Por qué? Porque ese menosprecio es una apologética de ellos; pero realmente no es ese el sentido de la Biblia; por eso no debemos dejarnos asustar cuando encontremos ese menosprecio al ánimo apologético. Se puede tener un ánimo apologético y ser verdadero al mismo tiempo; tener la verdad y tener la intención de defender la verdad. No necesariamente se es falso por tener un ánimo apologético; al contrario, si se tiene la fe de la verdad, frente a los ataques del enemigo nos toca defender la verdad.

Vamos al verso clásico que está en 1 Pedro 3:15; este es un verso inspirado por el Espíritu Santo en esta primera epístola del apóstol Pedro, que nos exhorta a hacerle lugar a la Apologética; entonces vamos a hacerle ese lugar. “Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Esa primera parte, obviamente está hablando a creyentes que tienen al Señor en su corazón y deben santificarlo, deben reservarse para el Señor. La razón por la cual es válida y legítima la apologética, es porque hay un enemigo que quiere arrastrarnos con él; entonces el Espíritu celosamente nos atrae hacia Dios y nos dice: "Santificad a Dios en vuestros corazones"; es decir, separarnos del mundo, separarnos del error, separarnos de la mentira y reservarnos para el Señor y Su testimonio. No solamente santificar al Señor en el corazón, sino “estad siempre preparados”. Note esa palabra del Espíritu por Pedro, "estad siempre preparados". Aquí habla de la palabra preparados, preparación; “preparados para presentar apología”. La palabra que aquí aparece como defensa, es la palabra que en el original griego dice apología, de donde viene la palabra apologética; es decir, que hacer apología es hacer defensa. Dice: “Siempre preparados para presentar defensa”. Hay que estar preparados espiritual y apologéticamente; preparación espiritual y apologética. Ese es el lugar aquí de la exhortación del Espíritu: estar siempre preparados para presentar defensa; esa es una preparación espiritual y apologética y nos dice que lo estemos en todo momento, porque Satanás no duerme, y es muy astuto, tiene mucha experiencia.

Gracias a Dios que el Espíritu Santo tiene más, y mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo.

La ciencia y la fe

"Presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Esto ya es una exigencia bastante fuerte. Aquí no dice estar preparado espiritual y apologéticamente sólo frente a cierto sector, digamos, más fácil de manejar, más manejable, menos preparado, quizá más popular, no; aquí habla de toda clase de seres humanos, incluso los eruditos, los académicos, los ateos, que pretenden ser científicos en su ateísmo. La ciencia no es atea, ni es incrédula; la ciencia más bien presenta datos; y los científicos, unos son creyentes y otros son ateos frente a los mismos datos. El problema no son los datos, sino las personas. Hay personas que interpretan diferente los mismos datos; unos son creyentes y otros son ateos. Sí, hay muchos científicos ateos y también muchos científicos creyentes; y de hecho, los verdaderos padres de la legítima ciencia, de aquello que es comprobable, que no es una manipulación, han sido creyentes. Boyle, el padre de la química, era creyente; con el 90% de sus entradas compraba Biblias y las regalaba. Isaac Newton también era creyente; inclusive su famoso libro de filosofía, "Principios Matemáticos de Filosofía Natural”, que es la obra clásica de Isaac Newton, fue escrito como jugando para él; a él le interesaban más los problemas de teología, y escribía sobre las profecías de Daniel y todo eso; solamente que a algunos no les interesa esos escritos de Newton, pues les interesa más lo que él tenía por hobbie, que eran los principios matemáticos de filosofía natural.

Fleming, el descubridor de la penicilina, también era creyente. Maxwell, descubridor del asunto del magnetismo, era también creyente. Marconi también era creyente; grandes hitos de la ciencia eran creyentes cristianos. Algunos eran creyentes judíos como Albert Einstein. Vemos, pues, que no es incompatible la ciencia con la fe; hay muchos científicos cristianos que saben las mismas cosas que otros que son ateos, y sin embargo aquellos primeros son creyentes. Así es que no debemos dejarnos “meter el gol” de que los científicos son ateos por el hecho de conocer; no, eso no es por ahí, porque hay muchos creyentes que conociendo las mismas cosas siguen siendo creyentes y más creyentes todavía.

Por eso dice aquí: "Presentar defensa con mansedumbre y reverencia...”. Esto es realmente una exhortación de la Palabra a estar preparados espiritual y apologéticamente con el más alto nivel posible; porque miren lo que sigue diciendo: “Ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”. Preparados espiritual y apologéticamente para dar razón de la esperanza.

Nosotros tenemos esperanza, pero esa esperanza es atacada; el Señor no quiere que nosotros solamente tengamos esperanza y no sólo lo santifiquemos a Él en el corazón, sino que presentemos también razón de la esperanza. Hay personas que tienen esperanza y tienen una experiencia religiosa legítima y consideran que eso es suficiente para ellos en forma subjetiva, pero se olvidan que una de las características, y de las funciones de la Iglesia, es la de ser testigos, ser testimonio. La fe de la Iglesia no es una fe ciega; es una fe inteligente, es una fe que nace de un testimonio de Dios, es una fe que nace de la realidad; solamente que la realidad ha sido mal interpretada por los hombres, y los hombres son pecadores, los hombres tienen que hacer una opción moral: unos son creyentes, otros son ateos. Ahora, el Señor no quiere que solamente tengamos fe y que tengamos santidad y que tengamos esperanza, sino que también estemos preparados espiritual y apologéticamente al más alto nivel posible para satisfacer al que demande razón; o sea que el Señor quiere que presentemos razón de nuestra esperanza. Así es que está bien que tengamos fe, esperanza y amor, pero también el Señor quiere que tengamos la capacidad de presentar razones. Aquí dice que estemos preparados.

La Iglesia del Señor tiene hijos en los más altos niveles de todas las ramas de la ciencia, del saber, de la filosofía y de la academia, y que están ahí por providencia de Dios y que cumplen su función, y ponen su función al servicio del Cuerpo de Cristo, y conviene que vayamos conociendo algo del aporte de estos miembros del Cuerpo de Cristo en la historia de la Iglesia; porque no estamos en vacaciones, no estamos en recreo; estamos en guerra, y una de las armas que usa Satanás es la argumentación. Nuestra fe no se basa en argumentos o sabiduría humana; nuestra fe se basa en el poder de Dios, en el testimonio que Dios da, haciéndose Él mismo y Sus obras evidentes a nosotros; pero eso tiene su explicación, y eso puede expresarse en forma argumentada y razonada; la fe es razonable, la revelación es racional.

Derribando argumentos

Leemos en 2 Corintios 10:3-5: "3Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Usa el verbo militar y la palabra milicia, de donde nos damos cuenta de que estamos en un terreno de guerra; está hablando de milicia y de militar. “Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. Ahora, ¿cuáles son esas fortalezas? Ustedes saben que la misma Palabra del Señor nos enseña que los demonios son mentirosos y engañadores, y que Satanás, el engañador de las naciones, engaña por medio de doctrinas, por medio de pensamientos, por medio de sistemas intelectuales, con explicaciones mentirosas; y esa argumentación mentirosa de Satanás y sus demonios es lo que llega a convertirse en fortaleza al ser aceptado en la mente de los seres humanos, y por eso es que a continuación dice el verso siguiente: “Refutando argumentos..." Cuando habla para la destrucción de fortalezas, dice: "refutando argumentos"; es decir, que esas fortalezas son a través de argumentos. Satanás habla mucho, los demonios hablan mucho, muchas cosas; no quieren dejar de hablar y quieren confundir y argumentar y argumentar.

A una mentira, para derribarla, no es suficiente exorcizar al demonio de mentira; es necesario desmentir a la mentira con la verdad. Sí, tú puedes expulsar un demonio de mentira, pero el argumento queda en la mente, el lugar para ese demonio está otra vez ahí; así que no es suficiente con exorcizar un demonio de mentira; se necesita desdecir la mentira, desmentirla; no importa cuán grande es ese castillo de naipes en el aire que presente Satanás, se tiene que mostrar dónde está su falsedad, se tiene que exponer públicamente. Una de las cosas que el Señor Jesús hizo fue exponer en público a los principados y potestades; Él no se dejó engañar en nada; Él siempre los mantuvo a raya y siempre los sindicó y mostró el carácter del mundo y de Satanás. Así también esa es una responsabilidad de la Iglesia; la iglesia tiene que saber desmentir las mentiras de Satanás; no es suficiente decir: no creo en eso. ¿Qué van a decir de ti? Que tienes una fe ciega, pero lo que sucede es que no quieres entender la racionalidad; porque esa es la jactancia con que algunos de ellos hablan; se necesita desmentirles sus argumentos; es decir, derribar sus argumentos; no sólo derribar los demonios, sino los argumentos, porque ellos dicen mentiras y hay que desdecir la mentira. Solamente de esa manera una persona se libera de un demonio más plenamente.

Hay personas que han aceptado mentiras, que han aceptado una explicación diferente a la de Dios; y a menos que se les muestre y se les demuestre que está equivocada la persona y se le desdiga esa mentira, la persona no va a ser liberada. Podemos orar por ella, claro; eso tiene su lugar; se puede exorcizar el demonio, pero si hay una mentira hay que demostrar el error de la mentira, hay que derribar el argumento, no sólo echar fuera el demonio. “Refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Eso demuestra que hay pensamientos que no obedecen a Cristo, no obedecen la Palabra de Cristo, no piensan como Cristo, entonces no son cristianos, no son discípulos de Cristo; son discípulos de aquel que dijo ese pensamiento, del demonio que sea y a través del filósofo o teórico que sea. Hay personas que se mueven dentro de la cristiandad que son discípulos de teólogos o discípulos de filósofos o discípulos de místicos, pero no de Cristo; mas el pensamiento debe ser llevado cautivo a Cristo; cómo pensaba Cristo, cómo interpretaba Cristo, cuál es la mente de Cristo, esa debe ser la mente de los cristianos.

Si en alguna cosa no podemos concordar con Cristo, o Cristo está equivocado o es usted. Ahora, Cristo resucitó de entre los muertos, por lo tanto no creo que esté equivocado; yo creo que los equivocados somos nosotros; hay algún demonio por ahí que nos tendió una trampa y no le hemos descubierto dónde está; pero hay que descubrir al demonio y echarlo y deshacer la mentira; entonces por eso se habla aquí de una guerra en el área del pensamiento, en el área de la argumentación. "Estar siempre preparados para presentar apología con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razones de vuestra esperanza”.

Entonces, por favor, no nos dejemos deslizar a un fideísmo barato. Vuestra fe no es barata; creemos en el Señor; lo que quiere decir que a veces somos irresponsables y hacemos lo del avestruz, lo que se le achaca a las avestruces, que abren un hueco en la tierra y meten la cabeza; como no ve nada, piensan que a ellas no las ven tampoco.

Como yo no veo el problema, el problema no existe. El problema sí existe; hay problemáticas, pero esas problemáticas han sido superadas por el Espíritu en la Iglesia, como Cuerpo; y nosotros debemos también aprender a presentar razones y presentar defensa.

Defensa y confirmación del Evangelio

Leamos ahora Filipenses 1:16-17: “16Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones; 17pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio”. Esa expresión es importante; no sólo el anuncio del evangelio, sino la defensa del evangelio. En los versículos 6 y 7 del mismo capítulo, Pablo dice a los Filipenses: "6Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; 7como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia”. ¡Aleluya! Pablo dice que le es justo a él sentir eso acerca de los filipenses. Se habla de una gracia de Dios dada a los apóstoles y también de la cual participa la Iglesia, que es una con los apóstoles; una gracia para la defensa y la confirmación del evangelio.

Aquí vamos a tener en cuenta tres palabras distintas. Una de ellas es la palabra kerigma, que significa proclamación o podríamos decir predicación. Es una palabra profética en donde la verdad, como viene de parte de Dios, es anunciada, es proclamada, la crean o no la crean. Lo que Dios dice es esto; eso se llama kerigma, la doctrina apostólica; es la proclamación apostólica, lo que el Señor reveló; las grandes verdades, los grandes principios; las grandes realidades espirituales y de la revelación divina son anunciadas o proclamadas. A eso se le llama la proclamación apostólica o la predicación apostólica.

El apóstol Pablo dice que el Señor lo hizo a él predicador y maestro. La palabra predicador, quiere decir una persona que predica o proclama, eso es la palabra kerigma.

Otra es la palabra didaké, que quiere decir enseñanza. La Palabra de Dios habla de la predicación y la enseñanza. La didaké es la enseñanza ya didáctica; la palabra kerigma es más profética, es la inspiración del Espíritu y el anuncio de la Palabra del Señor, pero eso tiene que administrarse didácticamente con idoneidad, con coherencia, con lógica, con sistema; entonces a eso se le llama “enseñanza”; la enseñanza es diferente a la proclamación; claro que todas se refieren al evangelio, porque el evangelio debe ser proclamado y también debe ser enseñado.

La tercera palabra es apología, o sea defensa. Aquí leemos defensa y confirmación del evangelio. Ese es otro aspecto. La defensa tiene que ver con los ataques; la proclamación, no. A la proclamación no le importa lo que diga el diablo, lo que digan los hombres; eso no importa. En el kerigma no se tiene en cuenta lo que dicen los hombres; simplemente se dice lo que dice Dios, y luego se enseña. Dios dice así y punto; pero fíjese que la Palabra del Señor también habla de la defensa.

Después de la defensa es la confirmación del evangelio. Fíjense que Pablo fue puesto para la defensa y confirmación del evangelio, y la Iglesia juntamente participaba con él de esa gracia para la defensa y para la confirmación; entonces la palabra apología o defensa implica que ahora sí se tiene en cuenta la argumentación del enemigo, sí se tienen en cuenta sus mentiras; se desdicen sus mentiras, se enfrentan, se contrastan con la verdad. La palabra apologética quiere decir justamente una batalla. Ellos están diciendo esto; porque el problema es éste. Si Satanás no hablara, si solamente Dios hablara, habría una sola voz en el universo, la voz de Dios. Ahora, la voz Dios es para la proclamación, la enseñanza. Esa es la dogmática; se conoce el proceso, etcétera, pero hay otra cosa, y es que dicen otras cosas acerca de los mismos temas; hay otras opiniones sugeridas por Satanás acerca de Dios, acerca de las ángeles, acerca del hombre, acerca del origen del hombre, acerca de los destinos del hombre, acerca del mundo, acerca de la constitución del mundo; hay otras voces, hay otras interpretaciones; así es que la Iglesia no está solamente proclamando en el aire, como si estuviera volando con una gran trompeta; no solamente eso; la Iglesia esta hablando en nombre de Dios en medio de millares y millares de voces contrarias con multitud de argumentos mentirosos, confundiendo si fuere posible, aun a los escogidos. Demonios de todas las clases existen; algunos muy refinados y muy cultos y muy astutos; grandes príncipes que han inspirado el levantamiento de grandes civilizaciones lejos de Dios, en grandes idolatrías, con una interpretación completamente delirante de la realidad; así que la Iglesia debe derribar sus argumentos, debe defender el evangelio, debe conocer los ataques y debe contestar los ataques y confirmar el evangelio.

La palabra “confirmar" viene después de la guerra; proclamar es antes de la guerra; proclamar es parte de la guerra, pero es la parte ofensiva. El kerigma es ofensivo, lo mismo que la didaké; pero la Biblia habla también de la defensa y de la confirmación. Existe vanguardia, guardia y retaguardia. Quiere decir que después de haber pasado por todo aquello, hay una respuesta de Dios. Entonces el enfoque de la Teología Apologética es obviamente diferente al de la Teología Exegética; claro está que la Apologética hace uso de los aportes de la Teología Natural, de los aportes de la Teología Exegética y Bíblica, de la Dogmática y Sistemática, de la Histórica; pero la Apologética lo enfoca enfrentando la mentira en el campo de batalla; mentiras acerca de muchas cosas; por eso la Apologética tiene muchos capítulos, pues hay mentiras en contra de la Biblia, se miente contra la Biblia, se miente contra Dios de varias maneras, o negándolo o distorsionándolo; hay mentiras acerca del hombre, del destino del hombre; se miente acerca de la creación, de la constitución del mundo. Se miente acerca del evangelio. Entonces existe toda una argumentación para redargüir la argumentación del enemigo; es decir, las razones de nuestra esperanza. Ahora, hermanos, somos llamados a participar en esta guerra; de lo contrario nuestra utilidad va a ser poca; entonces solamente vamos a poder movernos en cierto medio, pero el Señor nos quiere preparar para combatir y en nuestras trincheras un poco más al frente; y para eso es que estamos iniciando esto, viendo esto.

Argumentos diabólicos

Respecto de Dios existe lo que la vez pasada estábamos llamando “los argumentos teológicos de la Teología Natural”, y recordábamos algunos argumentos, si fuésemos a basarnos en la estructuración dogmática y sistemática de la teología; pero basada en la Apologética, podríamos ver esos grandes temas sobre Dios. La Teología Dogmática, la Bíblica, enseñan lo clave, la verdad, acerca de Dios: Pero existe el ateísmo en el lado contrario; existe también el deísmo, que es otro error acerca de Dios; existe el politeísmo, otro error acerca de Dios; existe el panteísmo, que es otro error acerca de Dios; son errores acerca de Dios, son engaños de Satanás con argumentaciones. El panteísmo dice que la naturaleza es Dios, que la creación es Dios; entonces no es suficiente decir: Sí, yo creo en Dios y tú estás equivocado; pero, ¿por qué está equivocado? Se necesita presentar las razones, explicar en qué consiste el error del panteísmo.

 Dios es anterior a la creación, es distinto de la creación, es personal y se ha revelado de una manera distinta a como lo presentan los panteístas. El politeísmo presenta varios dioses; es una consecuencia del panteísmo. ¿Por qué? Porque el panteísmo ha divinizado la naturaleza; es una especie de ateísmo disfrazado, porque llama Dios a la creación; eso hace el panteísmo; y luego, si la creación es Dios, entonces cada parte de la creación es una manifestación de Dios, y se llega a adorar las cosas. Se adora al sol, se adoran los animales, se adoran las fuerzas vitales; ahí surge el politeísmo. El teísmo, que es el sistema bíblico, cree lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo, tanto por la Teología Natural, como por la Exégesis de los textos donde Él ha hablado y se ha registrado Su hablar y Dios se presenta como un Dios personal, un Dios que se revela, un Dios que interviene en la creación, un Dios que hace milagros; en cambio, el deísmo a diferencia del teísmo de la Biblia, habla sí de un primer motor origen del universo, pero que ya no interviene; ahora todo funciona por sólo leyes naturales; y eso de que Dios hace milagros, eso no lo cree el deísmo; ese es el error de los deístas, que a partir del siglo XVII estuvo muy de boga. Son etapas; primero fue el politeísmo, luego el panteísmo, entonces el deísmo y al final ya vino el ateísmo directamente a negar a Dios; las otras eran maneras sutiles de irlo negando poco a poco, hasta que llegó a una negación abierta y directa en los últimos dos siglos; es decir, de una manera muy abierta y descarada. Estas son argumentaciones contrarias.

El teísmo presenta los datos de la llamada Teología Natural; por ejemplo, los llamados “argumentos teológicos”; los argumentos teológicos no bíblicos; es decir, los que por la recta razón, por la observación de la naturaleza y de la conciencia, se pueden deducir; lo que de Dios se sabe a través de la razón y de la creación. De estos argumentos teológicos podríamos poner y mencionar algunos. Todo esto pertenece al gran capítulo de la Apologética, que defiende la revelación teísta contra toda esa argumentación, esas fortalezas de Satanás en forma de argumentación que tratan de distorsionar o directamente negar a Dios.

Argumentos Cosmológico y Teleológico

Un argumento es el llamado "Argumento Cosmológico", que se refiere al origen de todas las cosas. Es el que se ocupa en demostrar que es necesaria la razón de que haya un primer motor, un origen de todo lo que existe, que la nada por medio de la nada no puede producir la perfección del todo, no; si algo existe tuvo que tener un origen. De esa consideración es que se ocupa el argumento cosmológico dentro de la Teología Natural al servicio de la Apologética Teísta.

Otro argumento es el "Teleológico”. Este se refiere no ya al origen sino al fin o destino de todas las cosas; se ve en la naturaleza que todas las cosas tienen un sentido, que hay un ambiente, un Agente (con mayúscula), que le ha dado razón a todo el universo, que le ha dado sentido; los instintos de la criaturas, que no se los fabricaron ellas mismas, tienen un sentido; las leyes naturales tienen un sentido; todo tiene un sentido. ¿Quién le dio ese sentido? Las cosas no se lo dieron a si mismas; algunas veces las capacidades de las criaturas son absolutamente inferiores para poder jugar un sentido; pero lo tienen, se lo dieron. ¿Quién se lo dio? De eso se ocupa este argumento de la Teología Natural, que se llama Argumento Teleológico, acerca del sentido, el telos, la razón final. Hay lo que se llama la “causa eficiente", que tiene que ver con una causa suficientemente capaz de producir el efecto; esa es la causa eficiente que tiene que ver con el origen, el Argumento Cosmológico; pero “la causa final” es para qué se hizo todo, porque todo se hizo para un algo; todo lo que existe revela una causa final; no solamente una causa eficiente original, sino una causa final, entonces de eso se ocupa el Argumento Teleológico.

El Argumento Cosmológico, como ha sido expresado de la manera más clara, ha sido incluso antes de Cristo, por Aristóteles; y luego por Tomás de Aquino, y luego ha sido perfeccionado con otros autores; pero con estos tres nombres principales (Aristóteles, Tomás de Aquino, Branne) queda más claro dónde está la historia con la argumentación del argumento cosmológico. Es llamado el Argumento Aristotélico-Tomista. El Argumento Teleológico ha sido muy bien expresado por William Paley.

Sería bueno que alguna vez tomáramos el tiempo y leyéramos lo que estas personas escribieron. Ahora estamos sólo viéndolo a vuelo de pájaro, una panorámica, pero valdría la pena tomarnos un tiempo y dedicar media o una hora para leer y escuchar a estas personas a quienes el Espíritu del Señor les ha abierto los ojos, incluso a estos anteriores mencionados aquí, porque eso nos confirma lo que la Biblia dice: Los gentiles que no tienen ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones. Podríamos decir: Tomás de Aquino era un cristiano; pero antes de Cristo estuvo Aristóteles, y él no era judío; él venía del ambiente griego politeísta, pero él llegó a la conclusión de la existencia de un Dios, como un primer motor; eso cuenta la misma naturaleza y su propia conciencia de un pagano que no conoce la revelación divina, y él fue llegando a esa conclusión; y valdría la pena leer esa argumentación, leer qué dijo Aristóteles acerca de eso. Esto está sobre todo en un libro de la Física y en el libro de la Metafísica que escribió Aristóteles; ahí está esa argumentación. Tomás de Aquino tomó la argumentación de Aristóteles y la perfeccionó ya dentro del cristianismo, y Bowne le dio otras connotaciones.

William Paley fue uno de los mejores expositores del Argumento Teleológico. La Biblia está llena de apelaciones a la conciencia del hombre acerca del fin. Dice: Pregunta a las aves ¿quién las hizo? Pregúntale a la tierra, ¿has medido esto? En los capítulos 38 y 39 de Job es Dios apelando a la conciencia del hombre, para que se dé cuenta que la perfección del universo tiene que tener una explicación; por eso cuando leemos esos capítulos 38 y 39 de Job, nos damos cuenta de eso. Dios mismo por el Espíritu apelando por Job: Cíñete como varón tus lomos; yo te voy a preguntar algunas cositas; y empieza a hacerle preguntas. Aquellos que estudian incluso las pequeñas células, se dan cuenta de que una célula es muy inteligente; pero no la célula sino la inteligencia que es necesaria para el sistema de la célula; pero la célula no tiene esa inteligencia. ¿Aquí en la tierra quién tiene esa inteligencia tan tremenda que aparece en las células, esa combinación de proteínas, de aminoácidos, de enzimas para que pueda haber vida? Tú le preguntas a una gallina, que es mucho más desarrollada qué una célula, y no sabe cuánto es dos más dos; y tú mismo, ¿qué tanto entiendes? Quizá nuestra hermana aquí que es química, va a saber de los polímeros, de las proteínas y de los aminoácidos y todas estas combinaciones. A veces ni nosotros que solemos decirnos inteligentes, entendemos; necesitamos estudiar mucho para entender lo que sucede en una célula; y estamos solamente siguiendo las pistas de la obra de Dios que se revela en toda la creación, y de eso trata el Argumento Teleológico.

Argumento Ontológico

Hay otro argumento que ha sido famoso, que es el Argumento Ontológico de Anselmo de Cantorbery. Él escribió un libro llamado Monologium; después lo desarrolló en otro libro que se llama El Proslogium; después hubo un hombre que se llamó Gaunilo de Marmoutier, que trató de refutar el argumento ontológico de Anselmo; entonces él escribió una apología contra Gaunilo.

Principalmente en estas tres obras, el Monologium, el Proslogium y la Apología contra Gaunilo, está expresado en forma original el argumento ontológico. En síntesis, ¿qué es lo que Anselmo comprendió acerca de Dios? ¿De qué trata el argumento ontológico? Porque el cosmológico trata del origen, el teleológico trata del sentido, del fin, del telos de las cosas; y el Ontológico ¿de qué trata? La palabra Ontología viene del ser, el ente, trata lo del ente; entonces Anselmo comenzó a pensar, llegando a esta conclusión: si existe una idea acerca de Dios, a ese Dios en el cual pensamos se le tiene que atribuir toda la perfección, porque si ese Dios en que la gente piensa, si no fuera perfecto en todo no sería Dios. La mente puede pensar en la existencia de un ser que tenga toda la perfección; la sola mente; hablemos de la Teología Natural, no estamos hablando de seres divinos, estamos hablando en ese lugar de la Teología Natural, un argumento: el Ontológico.

Dice, la mente del hombre puede pensar en un ser absolutamente perfecto; la mente del hombre piensa eso; el hecho es que existe ya expresado en el pensamiento humano. Ahora, si en la mente del hombre existe la idea de un ser que tenga todas las perfecciones, pues una de las perfecciones de este ser es la existencia, porque si ese ser que la mente piensa que es el más perfecto de todos, no tuviera existencia, no sería el más perfecto; de manera que para que sea realmente ese ser que el hombre piensa ser la suma de la perfección, una de las perfecciones que tiene que tener es la existencia. Así que por derecho, ese ser existe. De manera que Dios existe, porque no se puede pensar en menos, porque si Él no existiera, entonces no sabríamos a qué nos estamos refiriendo. Pero si la sola mente tiene dentro de ella en forma innata el concepto de un Ser suma de todas las perfecciones, pues una de esas perfecciones es la existencia; por lo tanto ese Ser automáticamente tiene que existir, y esa fue la conclusión a que llegó: Dios tiene que existir, no hay manera de que Dios no exista. Por el sólo hecho de poder pensar en Él, Él tiene que existir, porque si Él no existiera, no podríamos pensarlo; pero si lo pensamos, con sólo pensarlo, tiene que existir.

Anselmo fue el que salió dentro de la historia con ese pensamiento en la Edad Media. Ese es el famoso Argumento Ontológico de Anselmo.

Después Descartes, que fue llamado “padre del Racionalismo”, lo usó. El método filosófico de Descartes era la Duda Metódica; dudar todas las cosas a ver cuál sería una verdad de la cual fuera imposible la duda, que fuese evidente por sí misma; y él llegó a la siguiente conclusión: Primero con su famosa frase: Cogito ergo sum, pienso luego existo; entonces si estoy pensando es porque existo. A la primera certeza que él llegó fue a la conclusión de que él existía; pero luego él se dio cuenta que él no existía por sí mismo, él no se había originado. A raíz de eso comenzó el resto del desarrollo, y llegó a la conclusión de la existencia de Dios, y aceptó la validez del argumento ontológico de Anselmo. Eso fue Descartes: aceptó la validez del argumento ontológico dentro del racionalismo.

Argumento Ético

Otro argumento es el Argumento Ético o Moral, acerca de la existencia de Dios. Este fue el que convenció a Kant. Kant no fue tan convencido por el cosmológico, ni el teleológico, ni el ontológico; él todavía como que dudaba, y escribió tratando de examinar estas cosas en una obra que es famosa en la historia de la filosofía, que es "Crítica de la Razón Pura"; pero como recordábamos la vez pasada, después escribió otra que se llamó "Crítica de la Razón Práctica", donde él reconoce la existencia de Dios por otro argumento distinto, el argumento de la existencia de la moral en el hombre, que él llamó “mandato categórico”; es decir, una imposición ética. El hombre siente dentro de su naturaleza que existe una ética. Imagínese si no hubiera ética, no habría lógica; porque en la lógica una preposición se corresponde con otra, y esto es una consecuencia de esto otro.

Cuando una persona hace una operación absurda o mentirosa, la lógica dice que eso está equivocado; eso nos lleva a concluir que hay algo dentro del ser humano que hace identificar lo que está correcto y lo que está equivocado, lo que es lógico de lo que no es lógico; pero eso ya desciende del plano de la mera lógica a una intuición más íntima subyacente, que es moral dentro de la persona. La persona distingue lo que es una verdad de lo que es un mentira, lo que es válido de lo que no es válido.

Entonces existe lo que Kant llamó “el mandato categórico"; o sea, si existe dentro de nosotros una legislación que se nos impone y que nosotros no somos los creadores de ella, porque no la podemos hacer como queremos, sino como se nos impone, entonces lógicamente tiene que haber un legislador, autor de esa legislación; porque nosotros no somos los autores de esa legislación; nosotros no inventamos nada en nuestra naturaleza; y si hay una legislación interna en la conciencia, un mandato moral interno, en consecuencia tiene que haber un legislador; y si hay un legislador y hay una absolución o una condena de la conciencia, entonces hay un juez. Esto es en síntesis muy resumida, lo que es el Argumento Ético. Sócrates fue uno de los que habló de eso; podemos poner también a Kant.

La Apologética toma datos de la Teología Natural y de la Exegética Bíblica, de la Dogmática, Sistemática e Histórica. Ahora aquí estamos viendo que la Apologética tiene que defender la verdad y tiene que defenderla con los datos de la Teología Natural, con los otros argumentos de razón; ¿por qué? Porque fíjate una cosa; tú crees en la Biblia, pero si tú le dices a alguien: Pero está escrito en tal versículo, para ti que crees que Dios se ha revelado y que Su revelación está registrada en la Biblia, ya Dios habló; para ti es punto final; pero tienes que acordarte de que esa persona todavía no cree; esa persona cree pero otras cosas, tiene otros argumentos; entonces es necesario hacer un trabajo que ya la vez pasada mencionamos y ahora lo repetimos, que se llama arar. La Biblia habla de arar en Lucas 17:7 y en 1 Corintios 9:10, entre otros. Unos de los trabajos de los siervos es arar. Es bueno conocer sobre este trabajo; no es suficiente una argumentación filosófica; pero sí es verdadera. La fe cristiana supera toda filosofía, y como responde a la filosofía, entonces hay una filosofía cristiana; sólo que la filosofía cristiana, más que filosofía es una teología, y es clave en el asunto. Pero no podemos decir de que esto no tenga un lugar, puesto que la Biblia misma enseña que hay cosas que de Dios se conocen a partir de la creación, aparte de la revelación. Esos son los datos de la Teología Natural.

La Apologética, para defenderse de los ataques del ateísmo, del deísmo, del politeísmo, del panteísmo y de otros errores, usa la revelación, y usa también lo que de Dios se conoce a través de la creación; porque es que estos argumentos son como decir los capítulos desglosados de lo que de Dios se conoce a través de la creación, a través de la conciencia, sin la Biblia. Lógicamente que la Apologética no se ocupa solamente de eso; la Apologética entra también en el campo de la historia, y entra también en el campo de la ciencia. ¿Por qué en el campo de la historia? Porque Satanás trata de mentir acerca de la historia; entonces hay que refutar las mentiras históricas de Satanás a través de la Arqueología Bíblica; de ahí que es necesario conocer la Arqueología Bíblica. ¿Por qué? Porque el diablo ha hablado; si el diablo no hubiera hablado, pero hay millones de voces tratando de ridiculizar la revelación bíblica. Se necesita no solamente decir: Yo creo en la Biblia, sino mostrar que la Biblia es razonable, que la Biblia es bendita, que la revelación de Dios es racional y es lógica, no es una creencia ciega, no estamos dando palos de ciego, porque aquí dice que presentemos razón de la esperanza.

Claro que para nosotros es más importante la esperanza, que ya la tenemos, pero el Señor dice que estemos preparados espiritual y apologéticamente para presentar razón ante todo el que demande razón; o sea que la Iglesia no puede quedarse corta en esta demanda. La Biblia habla de demandas de razón que se le hacen a la Iglesia, que la Iglesia debe responder.

El trabajo de arar

Hablábamos de Lucas 17:7 y en 1 Corintios 9:10, dos pasajes que hablan de un misterioso trabajo que los siervos del Señor deben realizar, además de otros. A veces no sabemos todas las tareas que tiene la Iglesia, y ese trabajo se llama arar. En Lucas 17:7-8, dice:

"7¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?”. Apacentar es otro trabajo. Aquí hay tres trabajos:

a) servir la mesa en privado, que es el aspecto devocional de dar de comer al Señor, antes del siervo; es un trabajo devocional en presencia del Señor, de comer con el Señor, la parte de la oración, la presentación ante el Señor; ese es un trabajo;

b) el de apacentar, es un trabajo con los corderos del Señor: Recuerden cuando el Señor le dijo a Pedro, ¿me amas, Pedro? entonces apacienta mis corderos; ese es otro trabajo distinto; uno devocional tiene que ver privadamente con el Señor en su cámara; el otro es con su rebaño, y

c) el de arar, que es otro trabajo del Señor; es preparar la tierra para la siembra; no es todavía sembrar. En otros pasajes se habla de sembrar, se habla de regar, pero antes de sembrar y de regar, hay que arar la tierra. 1 Corintios 9:10, también hace referencia a arar y dice: "¿O lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto". Aquí dice cómo debe arar el que ara, pues aquí también se habla de un trabajo de arar. ¿Qué es arar?

Arar es preparar la tierra. ¿Qué es preparar la tierra? Para que la semilla pueda caer en esa tierra, hay que sacar piedras, hay que sacar basura, hay que cortar raíces, hay que voltear "patas arriba” el terreno, hay que airearlo para poder sembrar. Eso es arar.

Muchas veces nosotros queremos sembrar y no se puede. Hay personas que ya están preparadas para la siembra, hay corazones preparados para la siembra; pero hay otros en los que hay que hacer un trabajo preliminar a la siembra. La siembra es la evangelización, pero arar es un trabajo preliminar a la siembra; es mostrar que esos agarraderos que ellos tenían no son confiables, que esos puntos de vista argumentales en los que ellos estaban, no son fieles, y hay que demostrarles con argumentaciones. A veces no se puede entrar directamente a ellos. Recuerdo mi propio caso personal. El Señor no me empezó a hablar por medio de Juan 3:16; el Señor trató conmigo a través de Eclesiastés, el primer libro con el cual el Señor me hizo una revolución, todavía sin evangelizarme durante un tiempo; fue Eclesiastés. Con Eclesiastés me hizo ver muchas cosas; me hizo ver toda esa falsedad, y después fue lo de la salvación. Hay personas que ya creen en Dios, entonces no hay problema; pero hay otros que creen en otras cosas, están creyendo argumentos de Darwin, o de Freud, o de Nietzsche, o en Marx, o en Fuerbarch, y no en la Palabra de Dios. Creen a esos demonios que hablaron por esos hombres, pero no creen a Dios, y antes de que tú les puedas hablar algo, tú necesitas desmentirles sus argumentos, y eso se le demanda a la Iglesia, porque ¿quién lo va a hacer? ¿la filosofía o la universidad? ¿Quién lo va a hacer? ¿la academia? Y en la academia es donde hay buena parte de eso, no todas.

Es la Iglesia la que tiene que estar preparada apologéticamente para presentar razón; es la Iglesia la que tiene que hacer ese trabajo; la Iglesia es la que se tiene que preparar para eso, y el Señor es un Dios que prepara. La Iglesia tiene que estar capacitada para responder a demandas de todo tipo de personas, para dejar sin excusa en el nombre de Dios. La Iglesia es el candelero que tiene que alumbrar en lugares oscuros, y allí hay muchas tinieblas. La Iglesia tiene que arar; hay que arar; en las universidades hay que hacer un trabajo de arar. Hay muchos argumentos que ellos los creen a pie juntillas, con los cuales están tratando de explicar el origen del hombre y de la naturaleza. Hay mucha farsa en todo eso, pero esa farsa no es conocida; hay necesidad de arar, hay que prepararse primero con argumentos científicos que conocen eso en su nivel, y que la Iglesia tiene que hacerlos accesibles a la gente que se mueve en ese campo, para que no sean tan ingenuos y tan estériles acerca de esos demonios refinados que se mueven en esos campos de la academia y de la universidad. Hay que hacer ese trabajo, hay algunos que tienen que hacerlo. La Iglesia tiene que hacerlo a través de algunos. Ahora, el Señor sabe qué preparación le da a cada cual; cada cual tiene que trabajar en su medio; los niños llegan a los niños, los abogados a los abogados, los químicos a los químicos, los ingenieros a los ingenieros, los biólogos a los biólogos, los sicólogos a los sicólogos; es necesario.

La Iglesia tiene ese mandato de la Palabra, y es una demanda. Por eso dice: “Presentad siempre defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razones”.

Argumento etnográfico

Hay otros argumentos dentro de la Teología Natural, que corresponden al servicio de la Apologética. Tenemos el Argumento Etnográfico, o argumento étnico o histórico. ¿Y eso qué significa? Quiere decir que al estudiarse todas las etnias, se encuentra el fenómeno de la religión. Este argumento es llamado de distintas maneras entre la comunidad del pueblo del Señor.

En toda la historia de la humanidad existe un fenómeno, en todas las tribus, en todas las lenguas, en todas las naciones, en todas las razas, en todas las culturas, incluso en las culturas primitivas y selváticas, y en las más avanzadas academias en las grandes ciudades capitales del mundo, que es el fenómeno de la religión. Existe la religión, existe el impulso religioso en todos los seres humanos de toda clase de razas, de ciudades, del medio que sea. Eso quiere decir que en la naturaleza del hombre existe la necesidad de Dios. No puede haber una necesidad de algo que no existe; si tú tienes sed es porque el agua existe, o si no existiera agua, ¿de qué vas a tener sed? Si tienes sed es porque hay agua; si tienes hambre es porque tu estómago se corresponde con los alimentos que demanda. No puede haber una demanda de algo inexistente; se demanda lo que corresponde, lo que complementa. Por tanto, si existe en toda la historia de la humanidad el fenómeno de la religión, eso revela que tiene que haber un Dios que corresponde a esa necesidad; hay una necesidad humana, y el hombre la manifiesta de una manera correcta o equivocada, pero la necesidad es verdadera, ahí está. Eso sucede en toda cultura; todo el mundo trata de adorar algo, ya sea el sol o cualquier cosa, pero hay un impulso en toda clase de cultura que se manifiesta en la religión y que revela la necesidad de Dios.

Argumento estético

El otro argumento es el Argumento Estético, que tiene que ver con la belleza. Ese podríamos sintetizarlo así. Se puede clasificar la belleza en grados. Se puede decir por ejemplo, que ese cuadro es más bello que este, que aquella casa es más bonita que la otra; o sea, que si hay graduación, esto nos conduce obligatoriamente a un grado máximo y obligatoriamente tiene que haber un gran máximo de perfección, un gran máximo de belleza; eso es obligatorio. Si esto es lo bello y esto es más bello que lo otro, bueno, ¿qué es más bello que esto? ¿y qué más bello que aquello y qué más perfecto? Hasta que necesariamente tenemos que desembocar en algo que es la suma de la belleza y de la perfección, y ese ser que es la suma de todo, de lo cual las demás bellezas, diríamos derivadas, derivan parte de su belleza, ese ser es Dios. Esto solamente dentro de la parte de la Apologética en el Teísmo, contra las distintas aberraciones acerca de Dios, distorsiones o negaciones, dentro de los argumentos de la Teología Natural. Pero claro, después hay que agregarle el argumento revelacional; es decir, ahí sí entramos en la Exégesis, en la Dogmática, en la Sistemática, etcétera. Pero esta es una antesala, y de aquí se hace la transición al resto; es decir, esto sirve para arar y lo otro es ya para sembrar.

La Apologética y la Cosmología

Ahora, no solamente en lo relativo a Dios, sino en lo relativo al cosmos, o sea, en la Cosmología se necesita también la Apologética.

Hay una Cosmología Bíblica revelada por Dios, y hay una explicación del cosmos que los hombres tratan de dar; a veces la explicación del hombre coincide con lo que Dios ha revelado; pero a veces el hombre se confunde y trata de poner como conclusivas sus apreciaciones; pero las apreciaciones de la ciencia tradicionalmente son cambiadas, tradicionalmente son mutables. La ciencia siempre está descubriendo una nueva hipótesis. Bueno, creíamos que era la generación espontánea, pero ahora llegó Pasteur y nos mostró que no, que la generación espontánea no es posible; pues, bueno, digamos que la selección natural. Después viene que la selección natural tampoco; entonces ahora vamos a decir que son las mutaciones; bueno, las mutaciones tampoco, porque la mayoría de las mutaciones que ocurren son degenerativas. La ciencia siempre está cambiando; o sea que la ciencia tiene grado transitorio, la revelación es perenne. La revelación divina es estable, es inmutable. Vemos que existe una Cosmología, o sea un tratado acerca del universo, que es cambiable; a veces coincide con lo que Dios dice; a veces los datos que los hombres descubren le dan razón a la Biblia, y por eso existe hoy en día una corriente científica que se llama “el creacionismo científico”, que enfrenta en el plano académico al evolucionismo.

Ahora, muchas personas han tenido noticias solamente del evolucionismo, pero no del creacionismo; pero existen escuelas enteras de creacionismo científico dentro del campo académico, con institutos de creacionismo, de pesquisas de la creación de manera creacionista, viendo las evidencias de la creación de parte de Dios, a través de los datos de la ciencia, esos mismos datos que otros interpretan evolucionísticamente; se presenta, por ejemplo, un cuadro: aquí está el creacionismo a un lado y el evolucionismo al otro lado, y los datos son los siguientes: aquí en el medio; bueno, estos datos ¿con qué sistema concuerdan más? ¿Con el creacionista o el evolucionista? Hay monografías cristianas y científicas que demuestran con los datos que la ciencia que legítimamente escarba, que la creación concuerda más con el creacionismo y con la Biblia que con el evolucionismo, y eso debemos conocerlo y debemos hacerlo conocer también.

La Antropología y la Arqueología

Eso dentro del campo de la Cosmología. Pero ahí entra la Antropología, lo del problema del evolucionismo, pero ahora aplicado al hombre. Como ellos no creen lo que Dios dice, tienen que tener alguna explicación de las cosas, y como muchos de ellos no quieren creer, insisten en explicar las cosas a su manera, y tienen que tener una argumentación, y de cualquier cosa que salga, de ahí se agarran, porque ¿de dónde más se van a agarrar? Ellos tienen que justificar su rebelión, su incredulidad, de alguna manera con que ellos se vistan; entonces toda esa argumentación ha creado una antropología secular o una interpretación del hombre y del origen del hombre netamente humana; pero Dios habló acerca del hombre; hay una revelación divina acerca del hombre, del origen del hombre, del ser del hombre, de la misión del hombre, del sentido del hombre, de lo que pasó con el hombre, etcétera. Existe la voz de Dios que proclama, y la voz del diablo que dice mentiras, y se necesita la voz de la Iglesia con Dios, para desmentir esas mentiras; esa es también tarea de la Iglesia. En el campo de la historia, como les decía arriba, a veces la historia es contada equivocadamente; para contrarrestar existe la Arqueología Bíblica para demostrar la validez de los asertos bíblicos, etcétera; entonces todo esto pertenece a la Teología Apologética.

Algunos teólogos apologéticos sobresalientes

Vamos a recopilar algunos autores de Apologética moderna, así como lo hicimos con los otros capítulos. Después tendremos que entrar en la Apologética Histórica. Ahora solamente tenemos noticia de la existencia de esa área. Si Dios permite, cuando Él quiera, se podrá entrar y verse a lo largo de la historia de la Iglesia toda una serie de aportes apologéticos de distintos siervos de Dios; veinte siglos de historia de la Iglesia; por lo pronto vamos a dar algunos modernos.

Cornelio Van Tyl. Es un autor que vale la pena que los hermanos conozcan. Hay una obra clásica de él que se llama la “Defensa de la Fe”; éste es el decano de la cátedra de Apologética en la Universidad de Princeton, que fue una universidad cristiana conservadora; y el encargado justamente del área de la Apologética es él, con obras importantes de alto nivel.

Herman Dooyerwerd. Holandés. Su obra clave es “Nueva Crítica del Pensamiento Teórico”. Es una obra importante porque él toma todo el pensamiento académico dentro de las distintas áreas de la Biología, de la Crítica, etcétera. Él organiza la presentación de la ciencia; es una obra tremenda, de alto nivel, voluminosa, que vale la pena conseguir. Está en inglés, alemán, holandés; todavía no la tenemos en español. Son cuatro volúmenes. Otra importante de este autor es Las Raíces de la Cultura Occidental.

Hay un comentarista de Dooyerwerd, que vale la pena conocer, que se llama Duyvene de Wit; es un comentarista francés y el otro es holandés.

 Josh McDowell. También hay otras obras acerca de las que podríamos llamar la atención. Una más accesible dentro del campo de la Apologética, dentro del campo histórico de la alta crítica y de la Bibliología, es de Josh McDowell; él es norteamericano y era conferencista de la Cruzada Estudiantil. Él es el autor de esa famosa obra llamada “Evidencia que exige un Veredicto”, tomo 1 y tomo 2; dentro del campo de la Apologética es un hombre que está trabajando bastante dentro de esa área, y que es más accesible, puesto que esas obras han sido traducidas al español.

En esta área de la Teología Apologética vale la pena tener en cuenta también a los autores que han escrito obras acerca de las dificultades bíblicas, aclarándolas; algunos de ellos pertenecen al conservador Instituto de Chicago para las Dificultades Bíblicas, al cual pertenece el ya citado Gleason R. Archer y otros.

También en esta área es necesario tener en cuenta a los científicos creacionistas; como por ejemplo: Henry Morris, Duane T. Gish, H. Schusler, Whitelaw, Elmendorf, y otros, por un lado; y por otro lado: Phillip Johnson, Michael Behe y William Demski.

Entre los más importantes apologistas contemporáneos recomendamos a Norman Geisler, que además de su Enciclopedia de Apolgética, tiene varias otras obras dentro del ramo.

Un nuevo apologeta español importante es Antonio Cruz, como lo había sido antes Samuel Vila. Con ellos Santiago Escuain. ☐

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