El Blog

Calendario

<<   Agosto 2006  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

DE LA TEOLOGÍA ESPECULATIVA

Por cristianogiv - 12 de Agosto, 2006, 0:19, Categoría: General


PROLEGÓMENOS (10)


DE LA TEOLOGÍA ESPECULATIVA


Introducción

Dándole continuidad a la serie de los Prolegómenos, explicamos que esta serie es la primera parte de la Introducción a la Teología General, pues tiene varias partes, y a esta primera parte la podemos titular Breve Panorámica de Prolegómenos a la Teología. Los prolegómenos son todas aquellas presentaciones introductorias, una preparación para introducir a las personas en estas disciplinas. Es necesario hacer un prólogo a esas explicaciones iniciales o preliminares, que se les suele llamar prolegómenos. Esta primera parte es una panorámica de prolegómenos a la Teología.

El contenido que hasta aquí hemos estado viendo es:

- De los Contenidos Paulinos de la escuela de la obra,
- De la Teología Natural,
- De la Transición entre la Revelación General y la Especial,
- Del Lugar de la Bibliología,
- De la Teología Exegética y Bíblica,
- De la Teología Dogmática y Sistemática,
- De la Teología Histórica,
- De la Teología Apologética y
- De la Teología Mística.

Recordemos las palabras claves, por lo menos de esos distintos enfoques de la Teología. La Teología Natural estudia el testimonio de Dios en la naturaleza; la Teología Exegética y Bíblica estudia por textos; la Dogmática y Sistemática, por temas; la Histórica, por procesos; la Apologética defiende, la palabra clave es defensa, y la Teología Mística es experiencia de Dios y de las cosas espirituales.

Todavía tenemos que ver algunas dos más, que son más o menos generales. Después hay otras que se pueden realizar en una sola frase, que no son tan generales, sino un poco parcializadas, por eso apenas se les dará una visión muy somera.

La que hoy vamos a ver suele llamársele Teología Especulativa. Como lo podremos notar, tiene íntimas relaciones con las teologías; por una parte con la Natural, y por otra parte con la Apologética; pero aunque se relacionan, sin embargo su enfoque es diferente. La Teología Natural, por ejemplo, se restringe a los datos de la naturaleza para que deduzcamos la existencia de Dios y estemos sin excusa, y seamos invitados a buscarle; en cambio la Teología Especulativa no se restringe a los datos de la Teología Natural. Por eso no se puede identificar totalmente la Teología Especulativa con la Teología Natural.

 Ahora, la Teología Apologética, que también usa la Teología Natural, tiene un enfoque específica y particularmente defensivo, porque su tarea es defender y hacerlo como consecuencia de estar atacando. Encarando ataques directos, tanto del error como de la incredulidad o del ateísmo; entonces ella no supuesta ni sutilmente, sino abierta y claramente entra en el combate y desmiente. La Teología Apologética obviamente para defender usa los datos de la Teología Natural e incluso los de la Teología Especulativa.

El enfoque de la Especulativa

La Teología Especulativa se llama así porque se utiliza mucho dentro del campo filosófico, y la palabra clave y el enfoque de la Teología Especulativa es razón, el curso de la razón. La Teología Especulativa tiene que ver con la racionalidad de la existencia de Dios, la racionalidad de la revelación de Dios, la racionalidad de la intervención de Dios; no solamente revelándose sino también obrando, incluso hablando; es decir, que la Teología Especulativa trata de demostrar la racionalidad de la revelación divina. Ese es su enfoque particular. A veces, obviamente, la Apologética se basa en los argumentos de la razón, y a la vez la Teología Especulativa encuentra la razón en los argumentos de la Teología Natural, los argumentos de la existencia de Dios que presentan una y otra, o sea la Natural y la Apologética; pero la intención de la Teología Especulativa no es necesariamente defender, sino por argumentos de razón mostrar que la revelación divina es razonable; descubre la racionabilidad de la revelación divina.

La Teología Especulativa es más filosófica que la Mística. La Mística es de experiencia misma; tiene que ver con la intuición del espíritu y con la explicación de la experiencia religiosa. La Teología Especulativa, aunque también trata de la experiencia religiosa, trata en un plano no de religión, de experimentar, sino en el plano de epistemología o del conocer, de ver la validez de la experiencia religiosa. Y cuando se comparan las distintas experiencias religiosas de las distintas religiones, mostrar la superioridad de la experiencia religiosa cristiana.

Por eso, la Teología Especulativa es más racional; la Teología Mística es más intuitiva; pero el hombre es espíritu, alma y cuerpo. De manera que por una parte necesitamos de la Teología Mística, y por eso la estuvimos viendo en el capítulo anterior, pero también el Espíritu del Señor ha movido a Sus siervos en esta otra área, que no debe ser nunca la única ni debe copar todas las consideraciones, pero tampoco debemos relegarla porque Dios le dio un lugar válido a la razón. No debemos exagerarlo ni disminuírlo. Entonces, dentro del lugar válido que tiene la razón, ésta se corresponde con la revelación en cuanto ella es racional, aunque a veces supera la razón; sin embargo ella es racional; por eso es que es legítima la Teología Especulativa.

La filosofía y la revelación

La Teología Especulativa entra también en el campo de lo que se ha dado en llamar la Filosofía de la Religión. La religión, más que filosofía, es una experiencia; pero es una experiencia que se puede explicar con argumentos de razón. Además, la teología responde a preguntas de tipo filosófico. Digamos que la Teología Especulativa colma a la filosofía, la supera; pero al colmarla, en ese sentido es también filosófica; solamente que va más allá de la filosofía. Pero la filosofía es una experiencia de los hombres; es algo que pertenece a lo genérico humano, luego tiene que tener también respuestas racionales en la teología. Veamos las principales áreas de la filosofía, sin entrar en una subdivisión minuciosa.

Primera área: el ser. La filosofía se pregunta por el ser. ¿Qué es el ser? ¿En qué consiste el ser? Al tratar de responder la pregunta por el ser, surge esa primera área de la filosofía que se llama Ontología. Algunos colocan también la Metafísica en ese mismo capítulo. La Metafísica y la Ontología tratan de responder a la razón humana por el ser. Ahora, lógicamente que Dios, al revelarse, ha hablado también de Su propio Ser y del ser del hombre, y de la diferencia del Ser Necesario, Eterno, Inmutable y Divino, y del ser contingente y dependiente de las criaturas; o sea que la revelación divina contiene respuestas a las preguntas de la filosofía en la Ontología y la Metafísica. Cuando a partir de la revelación divina se responden todas esas preguntas humanas, se tiene un enfoque especulativo; porque nosotros somos humanos, estamos dentro del género humano, y no podemos olvidarnos de que muchos seres humanos están buscando la verdad por el camino de la filosofía. Ciertamente que existen huecas filosofías y filosofías peligrosas, pero la palabra “filosofía” en sí es neutral; no es ni buena ni mala; filosofía quiere decir “amor a la sabiduría”, querer conocer la razón de las cosas; y lo primero que se pregunta la filosofía es por el ser; qué es el ser. Y como la revelación divina tiene respuestas a las preguntas de la filosofía, de la Ontología y la Metafísica, y presenta una visión alternativa a las filosofías seculares, entonces cuando la teología, a partir de la revelación divina, usando los datos de la Teología Natural, de la Apologética, de la Exegética, de la Dogmática, inclusive de la Mística, cuando trata de responder con razones a las preguntas de la filosofía, entonces está teniendo un enfoque directamente especulativo. Por eso se habla de la Teología Especulativa.

Segunda área: el conocimiento. La segunda gran área, después de la Ontología y la Metafísica, que preguntan por el ser, la segunda por la que se pregunta la filosofía, es por el Conocimiento, por la validez del conocimiento. ¿Es posible conocer la verdad? ¿Cómo se conoce la verdad? ¿Por qué medios? ¿Se conoce a partir de la experiencia o a partir de la razón innata? ¿Hay categorías innatas en la razón del hombre o solamente esas categorías se forman después de la experiencia? ¿Se puede conocer verdaderamente o es imposible conocer? ¿O solamente podemos dudar? Entonces, los que creen o filosofan que sí se puede conocer la realidad, son realistas; otros dicen que la realidad solamente está en la razón, y entonces son idealistas; otros dicen que solamente está en la materia y que la experiencia de la materia va provocando reflejos; ese es el materialismo; otros dicen que no se puede conocer, esos son agnósticos. Ahora, la Palabra del Señor revela que sí se puede conocer la verdad acerca de Dios, acerca del hombre y acerca de la creación, acerca del mundo, acerca del alma; entonces sí hay una respuesta filosófica a las preguntas por el conocimiento, a partir de la revelación divina.

Todas esas distintas escuelas filosóficas tratan de las llamadas Teorías del Conocimiento. La materia que se ocupa de eso es la llamada Gnoseología, que viene de la palabra gnosis, que significa conocimiento, o también la palabra epistemología. ¿Cómo se forma el conocimiento, la noción de las cosas en el hombre? Si es innata, si es adquirida, si es mixta; es decir, todas esas cuestiones que los hombres se han planteado a sí mismos por el hecho de ser hombres, porque las otras criaturas no se lo plantean, pero los seres humanos que Dios creó sí se plantean estas cosas, como decía Pablo, “palpando, para encontrar la verdad”. A veces palpando en sí mismos, palpando en sus sentidos, haciendo crítica de su propia razón. Por eso se habla de la crítica de la razón pura (Kant) y la crítica de la razón práctica (Kant), o de la crítica de la razón dialéctica (Sartre), o como decía Marx, crítica de la crítica crítica.  Esos son los hombres tratando de hacer crítica en el sentido de investigar.

Ahora, así como los seres humanos y la revelación divina no responden solamente por el ser, el de Dios y el de los hombres, y las cosas, sino también por las razones de Dios, lo cual es la Teodicea, que es un importante capítulo de la Teología Especulativa y de la Filosofía de la Religión, entonces lo que se pregunta por el Conocimiento es la Gnoseología o la Epistemología, y la revelación divina tiene respuestas. Esas respuestas a las preguntas por el conocimiento: la posibilidad del conocimiento y los modos del conocimiento, a partir de la revelación divina son capítulos, pues, de la Teología Especulativa.

Tercera área: la Conducta. La tercera gran área o gran pregunta de la filosofía es acerca de la Conducta, acerca de la Moral, acerca de los Valores, la Axiología y la Ética. Hay filósofos que dicen que es el hombre el que establece por sí mismo los valores, y Nietzsche, era el abanderado de la transmutación de los valores o del superhombre, tratando el hombre de establecer por sí mismo los valores. Sin embargo, también la Biblia muestra que el hombre no es la base suficiente para establecer los valores, sino que es Dios la base de los valores, los cuales le son impuestos al hombre. Otros filósofos como Kant, descubren en su propia naturaleza el llamado Mandato Categórico; es decir, el constreñimiento de la conciencia moral. Entonces todas las respuestas de la Revelación Divina a las preguntas de la Axiología, que es la ciencia de los valores, y a la Ética, corresponden a ese capítulo de la Conducta; y la Teología Especulativa trata de responder a las preguntas de la ética filosófica, a partir de la Revelación Divina.

Estamos viendo las principales áreas de las preguntas filosóficas, pero respondidas a partir de los datos de la Revelación Divina; es decir, respondidas las preguntas filosóficas de los hombres en referencia a Dios, al ser de Dios, a los atributos de Dios, a la revelación de Dios, tanto en lo general de la Teología Natural como en lo específico de la Teología Exegética y Dogmática. La Teología Especulativa no se restringe en los datos que toma; lo que le interesa es responder con validez, con racionalidad, con convicción, a las preguntas humanas dentro del área de la filosofía. Por eso es que se llama Teología Especulativa.

Cuarta área: la Estética. Otra cuarta área de la que también trata la
filosofía en relación sobre todo con el arte, es la Estética. La estética no se pregunta por el ser, ni por el conocimiento, ni por la ética, sino que su pregunta es por la belleza, por la razón de la belleza. ¿Será que todo es belleza? ¿Será que la belleza es una cuestión netamente subjetiva, que no tiene ninguna relación con un Ser Absoluto? ¿Será que cualquier caos, una elección personal puede hacerlo bello? ¿O será que las cosas realmente son bellas en sí mismas en su relación con Dios? ¿O solamente son bellas dependiendo de la escogencia humana? Todas esas preguntas se las hace ese campo de la filosofía que se llama la Estética. Como dijimos al principio, la Teología Especulativa también entra no sólo a responder las preguntas de la Filosofía General, sino las preguntas por temas de la filosofía específica de la religión; porque se habla de la filosofía en sentido general y se habla específicamente también de la Filosofía de la Religión. La Filosofía de la Religión, por ejemplo, como la Teología Natural y la Apologética, se ocupa de los argumentos de la existencia de Dios. Aquí ya hemos estado enumerando algunos de esos argumentos:

- El argumento cosmológico, del origen.
- El argumento teleológico, del fin o del sentido.
- El argumento ético.
- El argumento estético.
- El argumento ontológico.
- El argumento etnográfico o histórico.
- El argumento psicológico o de la necesidad de la religión del ser humano.

Pues esos argumentos que estudia la Teología Natural y también la Apologética, pero con distintos enfoques, los estudia la Teología Especulativa, pero con un enfoque propio.

La Teología Natural, pues, obviamente, como ya lo sabemos, se ocupa sólo de las implicaciones de la existencia de Dios a través de los datos de la naturaleza; y la Apologética trata de defender la Revelación Divina contra los ataques del ateísmo, de la incredulidad, del mismo gnosticismo, o de la herejía y el error. En cambio la Teología Especulativa, que entra en el mismo campo, lo hace con otro enfoque; con un enfoque para mostrar la racionalidad de la existencia de Dios. Como hay muchas pistas que se acumulan una sobre otra para facilitar la fe, para que la fe no sea una fe ciega, sino una fe racional, una fe que no es una locura, sino que sería al contrario, lo más lógico en lo que se podría pensar.

La experiencia religiosa

Como decíamos, la Filosofía de la Religión también se ocupa además de los argumentos típicos a favor de la fe racional acerca de la existencia de Dios. La filosofía racional también se ocupa de analizar la experiencia religiosa, el tipo de conocimiento que viene a través de la fe y a través de la intuición, y analiza las experiencias religiosas y también las experiencias que podríamos decir esotéricas o parapsicológicas, el asunto del mundo de los espíritus, del mundo de los ángeles. Todas esas son cosas de ese mundo invisible, que tienen que forzar al hombre una pregunta, y tras la pregunta una explicación; pero la Teología Especulativa responde con argumentos de razón, y a la vez de revelación racional a esas preguntas por las experiencias religiosas. ¿Qué tipo de experiencia religiosa es pura? ¿Qué tipo de experiencia religiosa está mezclada con espíritus de engaño? ¿Cuál puede tener a una persona engañada por espíritus de error? Esto es un campo bastante serio en el que entra la Filosofía de la Religión.

Otro terreno, pues, que también que investiga la Filosofía de la Religión, de la que se ocupa también la Teología Especulativa, es el asunto de los milagros. El Deísmo no cree en los asuntos de los milagros, aunque no niega un Ser Supremo; pero para el deísmo ya el universo fue hecho por ese Ser Supremo con unas leyes intrínsecas que nunca viola y ya prácticamente ese reloj del universo está funcionando solo, y no hay ninguna intervención de ese Ser Supremo.

En cambio el Teísmo, y especialmente el Monoteísmo, tanto del Judaísmo como del Cristianismo, incluso del Islamismo, aceptamos la posibilidad de la existencia de los milagros, la historicidad y realidad de los milagros. El deísmo no acepta los milagros, pero el teísmo sí los acepta, y puede explicar los milagros a partir de la existencia de un Dios personal, Todopoderoso, un Dios interesado en Sus criaturas, un Dios providente y el cual sostiene toda la creación. Así que es un Dios que puede intervenir aparte de las leyes naturales de una manera voluntaria, todopoderosa y soberana. Entonces los milagros son posibles, y se han dado, y tienen explicación en la existencia de un Dios todopoderoso, personal y soberano.

Las explicaciones que puede dar el Teísmo en la Teología Especulativa, no las puede dar el Deísmo, pues éste no acepta los milagros; es un gran problema cuando se encuentran con situaciones que no se pueden explicar, y entonces tratan de hacer explicaciones ultra racionales acerca de los milagros que narra la Biblia, o de las experiencias milagrosas que suceden entre los seres humanos.

Hemos visto, pues, más o menos un panorama bastante amplio del cual se ocupa la Teología Especulativa. Por eso se llama Especulativa, porque trabaja en el campo de la respuesta a las preguntas de la filosofía del hombre, pero a partir de la revelación divina, a partir de los datos de la existencia de Dios, en referencia a Dios; pero entonces trata de mostrar las cosas en forma racional, y por eso se llama Teología Especulativa.

Ahora, en la historia de la Iglesia, el Señor ha usado a algunos de Sus siervos que han tenido una tremenda influencia para dar respuesta a esas inquietudes de los hombres. Los seres humanos, especialmente cierto nivel intelectual, tienen ese tipo de preguntas y confían mucho en su razón; y no van a aceptar una cosa si no les parece racional. Y el Señor, que hizo al hombre racional e hizo la razón humana, tiene misericordia por todos los seres humanos. Miremos que unos, por un lado, como los judíos, buscan señales, buscan experiencias místicas, religiosas, milagros; otros, como los griegos, buscan sabiduría pero la sabiduría racional. Ahora, Cristo es la Sabiduría de Dios y el Poder de Dios. Cristo satisface las necesidades tanto de un tipo de hombres como de otro tipo de hombres. Hay personas en las que prima más la emoción, otras en los que prima más la voluntad, otras en los que prima más la razón. Son necesarios variedades de argumentos porque la mente, la emoción y la voluntad, que son partes de nuestra alma, éstas difieren unas de las otras en las diversas personas con sus respectivos temperamentos, así como difieren nuestros cuerpos. Hay hombres de distintas razas: hay negros, hay blancos, hay amarillos, hay mestizos, hay gigantes, también enanos; es decir, que en el cuerpo los hombres se diferencian los unos de los otros, y también en sus almas. Los temperamentos humanos son diferentes, y el Señor no creó solamente una clase de seres humanos; Él creó toda clase de seres humanos.

Entonces hay almas humanas en las que prima la emoción, son personas muy emocionales, poco dadas a la razón, sino más a las experiencias emotivas y a los afectos. En cambio, otras personas son muy desconfiadas de las emociones; muy racionales, y a veces excesivamente racionales, a veces ultra racionales. En ellos prima el intelecto, en otros prima la emoción; en otros prima más la voluntad; no son ni intelectuales ni emocionales, sino voluntariosos; son vitalistas al estilo Schopenhauer, al estilo Nietzsche; ellos eran voluntaristas. Otros eran como los románticos emocionales, y otros eran racionales, como el racionalismo de Descartes, de Kant, de Hegel, etcétera.

La razón de Dios

Dios, que creó todos los hombres, en Cristo tiene respuesta para toda la plenitud de los hombres. Cristo puede responder a todos los hombres, porque Él es el poder de Dios para los que buscan señales, y Él es la sabiduría de Dios para los que buscan sabiduría. Y la revelación de Dios es racional, y la Palabra de Dios nos dice que demos razones de nuestra esperanza y no solamente nuestra esperanza, sino razones (1 Pedro 3:15). Entonces, ya que Dios mismo creó la razón y le dio unos límites legítimos, que no debemos disminuir como tampoco exagerar, la razón dentro de sus límites legítimos puede ser satisfecha por el Logos de Dios. La palabra Logos o Verbo quiere decir razón; entre otras cosas, “razón”, justamente.

Por lo tanto, el Señor tiene respuestas racionales para satisfacer esas inquietudes, cuando son legítimas de esa parte del hombre que Él mismo creó, y de aquellos tipos de seres humanos que tienen preferencial tendencia al intelecto.

El ser humano tiene intelecto, tiene emociones, tiene voluntad, y el Señor, que es el Dios de todos los hombres y que es rico para con todos los que le invocan, se preocupa de dar satisfacción al hombre que Él creó. Él no va a crear una sed para que nos quedemos con ella, sino para responderla consigo mismo. Dios, entonces, es también racional, y Él se ha revelado en Su Hijo que es el Verbo, y el Verbo es la razón fundamental que se demuestra en el universo. Cuando estudiamos el universo, lo podemos ver tan racional. Se puede explicar que existen leyes exactas, como las matemáticas. Aunque a veces no se puede decir que son tan exactas en la Física y la Química, pero pueden ser consideradas también entre las exactas hace un tiempo, antes de Heisenberg y del Principio de Incertidumbre; pero digamos que pueden clasificarse dentro de las materias exactas racionales. Ahora, ¿quién hizo esa leyes? ¿No fue Dios? Pues es Dios también el autor de la Lógica y de la razón del hombre; de modo que existe una relación entre la ética y la razón. El Señor ha respondido a estas preguntas que algunos seres humanos han formulado, y la Iglesia no debe mutilar ninguna parte del hombre. El trabajo de ella es realizar al hombre en el Señor. Al Señor hay que amarlo con todas las fuerzas y con toda la mente. ¡ Y con toda la mente! No sin la mente, sino con toda nuestra mente y con toda nuestra alma y con todo nuestro corazón y con toda nuestra racionalidad.

Pilares de la Especulativa

El Señor ha levantado a lo largo de la historia de la Iglesia, siervos Suyos que atendieron esta área; y como solemos hacerlo en los distintos enfoques de la Teología, vamos dar también aquí una relación de siervos de Dios en la historia de la Iglesia que han entrado en este campo de la Teología Especulativa. Hay algunos sobresalientes; algunos nos perdonarán si los omitimos: Orígenes, Dionisio Areopagita, nombres importantes de la Mística y la Especulativa a los que han seguido los místicos posteriores.

Justino Mártir. Mártir de la iglesia primitiva del siglo II. Primero pasó por todas las escuelas filosóficas y encontró respuesta a sus preguntas en el cristianismo. Escribió unos libros como Diálogo con Trifón, la primera y segunda Apologías y otros escritos. Era un filósofo cristiano. Perteneció al período patrístico antes de Nicea.

Agustín de Hipona. Muy famoso. Escribió libros filosóficos también, no sólo libros teológicos y exegéticos; escribió historia, incluso historiografía o filosofía de la historia, como la obra “La Ciudad de Dios”, que es una magna y famosísima obra maestra; pero él también escribió libros de filosofía. Él conoció las escuelas de filosofía.

Realmente ha sido considerado como uno de los grandes cerebros, aunque también corazón de la Iglesia cristiana. La influencia que tuvo Agustín de Hipona fue la prevaleciente, digamos, como durante mil años de la historia de la Iglesia cristiana. Incluso el imperio Carolingio lo estableció Carlo Magno leyendo o haciéndose leer a Agustín, libros como La Ciudad de Dios y otras obras, llegando a organizar todos aquellos pueblos bárbaros en el famoso gran Imperio Carolingio.

Entonces hay una gran relación entre la civilización occidental y Agustín. Hasta hoy en día, algunas personas especialmente de la escuela Larouchista, de la línea de LaRouche, dicen que Agustín es el padre de la civilización occidental, no solamente en el área de la Teología, sino en la de la filosofía. El incursionó en este campo de la Teología Especulativa.

Boecio (480 - 524). Famoso y considerado por algunos como precursor de la Escolástica. Escribió, entre otras, una obra que ha llegado a ser un clásico, llamada La Consolación de la Filosofía.

También se ocupó mucho del asunto de la Trinidad, del examen de la relación de las Tres Divinas Personas entre sí, de la relación de la Esencia con las Personas. Cosas muy profundas, tratando de explicarlas; e hizo un gran aporte para la después llamada escuela de San Víctor, especialmente Hugo de San Víctor y Ricardo de San Víctor, que fueron la base también para la Escolástica, especialmente la tomista.  Como el Aeropagita, también la Escuela de San Víctor fue Mística y Especulativa al igual que Buenaventura. Esto es ya el período escolástico.

Luego vinieron los famosos escolásticos. Todos entraron en el campo de la filosofía, porque ellos vivieron la fe en un mundo que tenía que responder a muchos desafíos y a muchos tipos de pensamientos. Tuvieron que presentar la fe con razón, y entraron en el campo de la Teología Especulativa. Entre ellos están, por ejemplo, Anselmo de Canterbury, autor ontológico; Buenaventura, Alberto Magno, Alejandro de Hales y el que se ha dado en llamar la cumbre de la escolástica, que es Tomás de Aquino. Hay unas obras importantes de Tomás de Aquino dentro del campo de la Teología Especulativa; su obra es una obra muy voluminosa: se llama Suma Contra los Gentiles. Dentro de la Teología Sistemática escribió también una obra famosísima que se llama Suma Teológica, donde él entra en todos esos argumentos de razón. Otra de sus famosas obras fueron Los Comentarios a Aristóteles.

En un principio por la influencia de Agustín se puede decir que la Iglesia se inclinaba más hacia el platonismo, pero como había habido dificultades de interpretaciones entre Platón y Aristóteles, como haciendo dos escuelas, hubo un tiempo o período en que la Iglesia le tuvo como cierto reparo a Aristóteles, como que le tenía miedo; pero lo que hizo Tomás de Aquino fue agarrar el toro por los cuernos y dominar el sistema aristotélico y someterlo al servicio de la gloria de Dios y de la Iglesia. De ahí surgió el llamado sistema filosófico aristotélico-tomista. El que le dio, pues, cariz cristiano, y el que enderezó, digamos, a la razón presentada por Aristóteles, pero ahora dentro del contexto de la revelación divina, fue Tomás de Aquino. Realmente Tomás de Aquino ha sido uno de los filósofos de mayor vigencia. Hasta ahora se habla de la vigencia perenne del tomismo. Aunque algunos le achacan (hasta con cierta razón), el haber abierto la puerta al existencialismo, en algunos puntos que no es el momento de entrar en detalles; pero por lo menos dejarlo consignado. Quienes deseen profundizar en estos aspectos, pueden consultar el libro que al respecto he escrito: Argumentos Teológicos, Epistemología, Ética y Existencia. En otras cosas, Tomás de Aquino ha sido un hombre que ha tratado de usar todos los argumentos habidos y por haber para mostrar la racionalidad de la Revelación Divina. Después vino la llamada Neoescolástica que surge aplicando los argumentos del tomismo a las nuevas preguntas de la filosofía moderna; por eso no se llama sólo escolástica, sino neoescolástica. En esta corriente sobresale Hugón, que trata las 24 tesis tomistas de la filosofía neoescolástica.

Sería bueno ver también algunos autores dentro del campo protestante evangélico conservador y un poco más modernos. Cuando vimos lo relativo a la Teología Apologética, estuvimos mencionando a uno que volvemos a mencionar aquí, que realmente ha hecho una obra monumental, se trata del autor holandés Herman Dooyewerd. Su obra clave son cuatro volúmenes en primera edición llamada Nueva Crítica del Pensamiento Teórico, donde el autor hace una crítica de todo el pensamiento moderno dentro de las distintas áreas de la ciencia: la epistemología, incluso de la Teología, de la Filosofía, de la Biología, etcétera, y trata de hacer una crítica y presentar un nuevo paradigma del entendimiento desde la revelación cristiana. Es una obra monumental realmente difícil de digerir, pero sin embargo es de las que marcan siglos de historia, no solamente de la religión sino de la cultura. Porque algunas pocas personas que se le miden, son las que toman los elementos de juicio para después gobernar y organizar las naciones según esa filosofía. Y después la gente, sin haber leído esos autores, resulta viviendo debajo de su filosofía. Herman Dooyewerd es así uno de los autores de Teología Especulativa que pueden ser recomendados.

Hay otros autores más accesibles, pero que también responden a toda la problemática filosófica moderna, y que se pueden conseguir mucho más fácilmente, que tienen muchas traducciones en español, como la obra de Francis Schaeffer; tiene una obra muy hermosa que se llama Él está ahí y no está callado. Es un autor que conoce todo el pensamiento existencialista, la obra de Sartre, de Jasper, de Heidegger y de los poetas y filósofos alemanes, y presenta el punto de vista cristiano; sin embargo usa el lenguaje de las personas que están en ese mundo; porque es que a veces nosotros estamos tan divorciados de la manera como la gente piensa, que no elaboramos el puente necesario para hablarles de lo nuestro en el lenguaje de ellos, sin perder los valores; pero como dice Pablo, haciéndonos griegos con los griegos y judíos con los judíos. Este es el principio de contextualización que quiere responder a las inquietudes de la razón humana en su lenguaje acostumbrado, en su contexto cultural, con la verdad de la revelación divina, pero usando las equivalencias con mucho cuidado.

Hay otras personas que también se han movido dentro de la Teología Especulativa, pero que al tratar de hacer el puente con la cultura secular se les fue la mano, entraron en el liberalismo, se confundieron en la filosofía y llegaron a crear sistemas híbridos; no obstante, algunos han tenido mucha influencia, pero también tienen su peligros; y si no se tiene una base segura en la Revelación, sino en la mera especulación, se desliza peligrosamente; porque uno puede especular en referencia a la Revelación, pero cuando se suelta de la Revelación misma, y sólo especula, hay grandes peligros.

Esto aconteció con un muy famoso teólogo de esta línea de la Teología
Especulativa que se llamó Paul Tillich; en una obra suya de tres volúmenes: Teología Sistemática, el autor entra en todo ese lenguaje filosófico tratando de hacer una mediación entre el pensamiento teológico y la cultura moderna, pero realmente su fondo no es tan revelacionista-teísta-cristiano, sino un poco más filosófico. O sea que se puede hacer filosofía a partir de la Teología, pero hacer Teología a partir de la filosofía ya es diferente. Eso ha sucedido con este personaje llamado Tillich. Entonces no lo ponemos en la misma lista, sino que lo mencionamos para que sea identificado.

Algunos otros entraron en esa otra lista dudosa y se fueron aún más a extremos peores, en donde surgió la llamada "Teología de la Muerte de Dios"; o sea, son teólogos que especulan que Dios ha muerto, y tratan de hacer sus explicaciones y decir que Dios ha muerto. Son, digamos, los representantes modernos típicos clásicos de la apostasía. Vamos a mencionar algunos en esta lista negra: Uno de ellos es Althizer, otro es Paul Van Buren, y otro de ellos es Hamilton.

Digamos, estos tres son los principales de la "Teología de la Muerte de Dios"; personas que empezaron a especular y se salieron del contacto con Dios y de la Fe de la Revelación Divina. Especularon mentalmente acerca de Dios y llegaron a tratar de hacer una filosofía en la que Dios aparece muerto.

Nietszche fue un filósofo que habló de la muerte de Dios, ¡pero estos son teólogos! Teólogos algunos que son "presbiterianos", o "episcopales" en el sentido denominacional, pero no en el pensamiento. Es curioso que hay confesiones de incredulidad de personas que dicen: "Yo soy episcopal, cristiano y ateo". Pues "episcopal" porque pertenecen a la organización episcopal eclesiástica; "cristiano" (dicen ellos ser cristianos), porque aceptan del personaje Jesús algo así como una ética, quizás las más conveniente y pragmática para la sociedad. Pero ateos porque no creen en Dios. Eso es terrible; esas son, por ejemplo, confesiones de incredulidad de personajes que están con sus vestiduras eclesiásticas, sus túnicas, sus cuellos volteados, predicando en púlpitos, en catedrales con vidrios de colores y órganos de tubos, en grandes ciudades, tomando parte de los consejos de grandes denominaciones: O la Anglicana, o la Episcopal, o la Presbiteriana; incluso Bautistas, Metodistas, y son ateos. No son sólo liberales, sino ateos. Algunos de los llamados, digamos, príncipes de la Teología de la llamada Muerte de Dios, que es una perversión de la Teología Especulativa, son, pues, éstos: Althizer, Paul Van Buren y Hamilton.☐

Blog alojado en ZoomBlog.com