El Blog

Calendario

<<   Agosto 2006  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Categorías

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

DE LA TEOLOGÍA MÍSTICA

Por cristianogiv - 12 de Agosto, 2006, 0:26, Categoría: General


PROLEGÓMENOS (9)


DE LA TEOLOGÍA MÍSTICA


La teología y el depósito de Dios

Vamos a ver en forma breve otro de los aspectos teológicos sobre el depósito divino que el Señor nos ha dado y que se ha dado a la historia. No es el único, pero es importante. Lógicamente que no debe tomarse ninguno de estos enfoques en forma solitaria; siempre que uno toma sólo una corriente, pues se desequilibra en una cosa o en la otra. Necesitamos ver siempre los distintos aspectos. Vamos a ver hoy lo relativo a la Teología Mística. Como lo hacemos siempre, vamos a hacer una recapitulación breve y sumaria, pero para tener las cosas frescas y tenerlas presentes. Lo que estamos considerando son las distintas maneras de acercanos al depósito de Dios, a lo que Dios ha revelado. Dios ha revelado muchas cosas; se ha revelado a Sí mismo, ha revelado de Sus planes, ha revelado acerca de nosotros, de nuestra salvación, del mundo visible, del invisible, acerca del mal, del pecado, de la salvación, acerca de Su Hijo, Cristo, del Espíritu, de la Iglesia, de las últimas cosas; o sea, los temas clásicos de la Teología Sistemática. Dios ha revelado muchas cosas y lo ha revelado en textos. Lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo y de Sus cosas, se enfoca desde distintos ángulos, y eso es lo que permite que la Teología General, que es la que trata de todo lo relacionado con Dios, pueda subdividirse desde diferentes ángulos en distintas partes.

La Teología Natural se ocupa acerca de lo que de Dios se conoce a través de la creación, de la conciencia, de la naturaleza, aparte del documento Bíblico. La Teología Exegética, en cambio, se ocupa de los textos, estudia los documentos donde está registrada la revelación; los estudia en forma ordenada, los estudia por autores, por libros, por pasajes, por versos, por frases, por palabras, por raíces, haciendo una exégesis. Una vez se tiene la Teología Exegética de todos los libros que componen la Biblia, pues entonces se tiene también la Teología Bíblica. La Teología Bíblica es Exegética; es, digamos desde mi punto de vista personal, la fundamental, porque es en la que descansa lo demás. La Natural es como para dejar a las hombres sin excusa por no haber buscado a Dios, siendo que Dios ha revelado algo verdadero, pero parcial, acerca de Sí mismo en la creación; pero en cambio los textos contienen la revelación.

La Biblia es la Palabra revelada por Dios, y hay que conocerla, y conocerla con responsabilidad, y de eso es que se ocupa la Exégesis. De allí se establece la base para que tengamos la Teología Dogmática, que ya no se ocupa sólo de textos, sino de temas, porque cuando hemos examinado los textos, aparecen los temas principales y centrales acerca de las cuales Dios habla, de los cuales Dios revela. Cuando empezamos a identificar esas grandes verdades y a definirlas, o a ver la definición de Dios, se tienen los grandes dogmas; y al estudiar por temas, y conocer las verdades reveladas por Dios, se tiene lo que se llama la Teología Dogmática; pero si esos grandes temas se organizan en un sistema coherente, en una cosmovisión integrada, se tiene lo que es la Teología Sistemática. Claro que la Teología Sistemática usa los datos de la Teología Natural, de la Exegética y de la Dogmática, porque de ellas se compone. La Teología Histórica, en cambio, estudia por procesos; estudia el proceso de la revelación divina, estudia el proceso en que los distintos temas se fueron dando, y clarificando en la historia de la salvación y de la revelación y de la dogmática; y no sólo el proceso de los temas.

Como unos temas en un principio se habían revelado en parte, luego, a partir de ciertos períodos, se agrandó la revelación acerca de eso. No sólo el proceso de los temas, sino aun de los mismos textos, todo el proceso de la formación del Canon, proceso histórico de revelación, de registro, de colección del Canon, de interpretación del Canon en las distintas épocas por el pueblo judío, y por el pueblo cristiano; o sea, el pueblo de Dios en los dos sentidos. Lo estudia por procesos. La palabra clave ahí es procesos. En la Teología Natural, la palabra clave es naturaleza, no Biblia. En cambio, en la Teología Exegética, la palabra clave es textos. En la Teología Dogmática, la palabra clave es tema, y en la Teología Histórica, la palabra clave es procesos. En la Teología Apologética, la palabra clave es defensa; ella se ocupa de defender, no sólo de proclamar, sino también defender y enfrentar los ataques de la incredulidad o del error.

A veces Satanás ataca en forma abierta y entonces es una incredulidad declarada o un ateísmo confeso; así es que la Teología Apologética defiende y derriba los argumentos que se levantan contra el conocimiento del Señor, pero a veces Satanás ataca en forma solapada, no con una declaración de incredulidad, sino de una credulidad equivocada a través del error, a través de la herejía; y le toca también a la Teología Apologética defender la verdad acerca de todo lo que Dios ha revelado; a veces tiene que luchar en el campo de la ciencia, a veces en el campo de la historia, y en diferentes campos.

 Pero la esencia de la Teología Apologética es la defensa y confirmación de la verdad, de la revelación y del evangelio. Ahora, esa no es la única manera, o las únicas maneras como debe considerarse el depósito de Dios; hay cosas que se tienen que estudiar ya de una manera o con una intención distinta; intención en el sentido relativo; es la que estamos viendo ahora, la Teología Mística.

La experiencia espiritual

La Teología Mística se ocupa de la experiencia religiosa y procura explicarla, y procura conducir a las personas a tener esa experiencia religiosa; no está tan interesada en el conocimiento, sino en la experiencia íntima, en la experiencia espiritual, y eso es algo muy válido también. Necesitamos tener experiencias espirituales con Dios; entonces podemos leer la Biblia, un libro de la Biblia, y leerlo buscando historia, buscando concordancia con la historia antigua, viendo el aspecto arqueológico; podemos hacer una exégesis gramático-histórica. Todo eso es legítimo y debe hacerse, no debe dejarse, pero no es lo único que debe hacerse, porque perderíamos grandes riquezas si solamente estudiáramos la Biblia como un documento histórico o como hacer la exégesis de un texto literario.

Realmente, Dios mismo en persona quiere darse a conocer en Cristo, y de Cristo habla la Escritura; y la intención de Dios con la Escritura es llevarnos a conocer a Dios, al Padre y al Hijo en el Espíritu, y tener una experiencia espiritual con Él. Ciertamente que es legitimo un examen histórico, es legítima una defensa de la verdad, inclusive en el más alto nivel académico; todo eso es legítimo, y tiene su lugar y la misma Biblia, como lo estuvimos viendo la vez pasada, nos muestra qué lugar tiene la Apologética. Hemos visto que cada uno de estos aspectos de la Teología, tiene su lugar. Ahora, la intención de la Teología Mística es descubrir a Dios, tener experiencia con Dios, conocer las experiencias espirituales, las experiencias de la persona, las experiencias del ego, de la muerte a sí mismo, del conocimiento de Dios, del conocimiento de los lugares celestiales, del conocimiento de la lucha espiritual con el enemigo en los aires; o sea, que la Teología Mística se ocupa de otros aspectos; pero necesitamos esa y necesitamos la otra.

El equilibrio en el hombre

Es como cuando un niño está creciendo; no le puede crecer una oreja sola o un pie solo; tiene que crecer en todas las áreas; lo que Dios quiso cuando hizo al hombre es al hombre; Dios hizo al hombre completo, hizo un hombre con espíritu, hizo un hombre con alma, hizo un hombre con cuerpo. Dios quiere al hombre con el espíritu unido a él, con un alma funcionando, con su mente funcionando, con sus emociones funcionando, con su voluntad funcionando debidamente, ejerciendo, señoreando. Dios no quiere un trapecista; Él quiere hombres con los pies en la tierra, pero también con el corazón en el cielo, las dos cosas; necesitamos todo esto. Dios trata en todos los aspectos con nosotros; Él quiere hacernos bien equilibrados.

Fíjense que en estos cuatro querubines que aparecían allá en la Biblia, aparecen los querubines con cuatro rostros. Nosotros veíamos que los rostros eran diferentes y ninguno de ellos estaba de espaldas; todos miraban siempre adelante. Cuando leemos en Ezequiel la descripción de estos seres vivientes, que los hay querubines y serafines, en el caso de Ezequiel son seres vivientes querubines que tienen cuatro rostros. Allí aparecen ellos con un rostro de hombre y a la vez un rostro de águila, y a la vez un rostro de león, y a la vez un rostro de becerro. Y a veces el Espíritu dirigía esas ruedas que aparecen ahí en Ezequiel hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia el norte, hacia el sur, hacia cualquier lugar que sea; ellos estaban siempre de frente.

Dice que ellos no se volvían cuando andaban. ¿Por qué? Porque cuando había que moverse en el área del becerro, que representa el servicio, el trabajo arduo del sacrificio, pues iba de frente; pero a veces era el león. Es muy distinto un león que un becerro, y a veces el Señor actuaba como becerro. El evangelio de Marcos nos presenta al Señor sirviendo, cuidando, sanando, atendiendo; donde más aparecen milagros y menos enseñanzas es justamente en Marcos. Allí aparece el siervo, ese aspecto de Dios. En otras partes aparece el león, como rugiendo, el rey, el que ruge y los demás se callan, mostrando ese aspecto del reino, el aspecto de la Palabra. Justamente Mateo, por ejemplo, es el que más habla del reino, del reino de los cielos. De hecho, esa expresión "el reino de los cielos”, solamente la encontramos en Mateo; es un aspecto diferente el del león que el del becerro. Tenemos el hombre, tenemos el águila; el hombre tiene los pies en la tierra, tiene una responsabilidad de administración, de dominio, tiene que pensar, tiene que ser realista; Dios lo quiere en esta tierra y tiene en esta tierra cosas que hacer bien hechas para Dios, porque Dios quiere al hombre íntegro; Dios no quiere un hombre solamente espíritu; Dios quiere que ese espíritu tenga un alma y tenga un cuerpo. Dios no quiere solamente un hombre animado, un hombre cuerpo, o solamente un hombre alma, un hombre mente, o tampoco un hombre sin mente; Dios quiere un hombre íntegro, con todas las partes de su ser funcionando perfectamente en Dios; que haya equilibrio. Cuando se necesita algo físico, ahí está; cuando se necesita algo intelectual, ahí está; cuando se necesitan afectos, ahí están; cuando se necesita discernimiento, intuición, ahí esta. Dios quiere al hombre completo, íntegro, y lo quiere en la tierra y relacionado con Dios y con el cielo.

Entonces el águila nos muestra ese aspecto místico, ese aspecto de las alturas al estilo Juan. El evangelio de Juan nos nuestra un conocimiento muy profundo del Señor, como los otros evangelistas no lo presentan tanto; pero necesitamos también a Mateo, Marcos y Lucas. Lucas es más historiador. Algunos, inclusive, habían tenido a Tucídides como el modelo de historiador, por la exactitud de sus fechas y por haber sido comprobado por otros historiadores y por la arqueología. Ahora descubren que Lucas es todavía más exacto que Tucídides. Ustedes se dan cuenta cómo Lucas dice: en el año tanto, en el reinado tal; y ubica históricamente las cosas y averigua. Él dice: bien, pongamos en orden todas las cosas; Lucas es alguien muy ordenado, y sin embargo, vemos en Lucas el afecto de Cristo, la humanidad de Cristo.

Tenemos entonces estos asuntos de los distintos aspectos de la Teología, de la manera de acercarnos a la revelación divina. Dios quiere que seamos equilibrados, y se necesita esta parte mística.

Ahora, la tendencia nuestra es que cuando somos muy intelectualoides, como que oramos poco, no luchamos; como que dejamos eso para algunos que consideramos un poco exagerados, un poco fanáticos. Y a veces es al revés; a veces queremos estar solamente orando, solamente ayunando, solamente ejerciendo una vida espiritual; pero a veces hay que barrer la casa, hay que tender la cama y hay que estudiar; y eso es también parte del trabajo del Señor. El Señor nos quiere equilibrar en todas las áreas; Él quiere que seamos equilibrados en todo. No estamos presentando una cosa en desmedro de la otra; necesitamos todo, pero dentro de ese contexto general, la Teología Mística tiene un lugar preponderante. ¿Por qué? Porque es aquella que procura encontrar la experiencia con Dios, a Dios mismo, experimentarlo y vivirlo, y vivir para Dios, y vivir delante del Señor; nos guía a una experiencia espiritual.

La alegoría en la historia

La Teología Exegética no está tan interesada en producir una experiencia espiritual; nos interesa entender lo que Dios nos dice, y lo cual claro que nos puede conducir a una experiencia espiritual; pero fíjese, nosotros podemos leer la historia de los patriarcas, la historia de Israel como una historia; pero podemos también leer entre líneas, percibir el sentido espiritual. Ciertamente que la Biblia tiene un sentido histórico primario. En la Biblia Edom es Edom, Judá es Judá, Moab es Moab, el desierto es el desierto, el tabernáculo es el tabernáculo, las tablas son las tablas, las pieles son pieles; pero todo eso tiene también un sentido místico. Fíjense que Pablo cuando miraba, por ejemplo, la historia de Abraham, la historia de Sara, de Agar, él veía algo detrás de eso. Él dice: "lo cual es una alegoría”, “estas mujeres son los dos pactos”. Ahora, él está percibiendo esa historia que fue una historia legítima, en un sentido místico; eso no quiere decir que no tenga un sentido histórico-gramatical; sí lo tiene.

De hecho esa es la base, pero como Dios utiliza eso para señalar realidades espirituales, Pablo percibió las realidades, y por eso existe dentro de la Teología Mística, un uso legítimo de la alegoría. Cuando leemos el Cantar de los Cantares, cuando vemos la misma tipología del tabernáculo, la tipología de entrar al Lugar Santísimo y de lavarse en el atrio, y de todos los procesos y disposiciones para encontrarnos en el tabernáculo con Dios, todas esas son experiencias espirituales, y la Teología Mística apunta a ellas, apunta a entender el sentido espiritual de la Palabra de Dios, sin negar que exista un sentido gramático-histórico; pero su interés como Teología Mística no es el sentido gramático-histórico; por eso los hermanos que en la historia de la Iglesia han tenido una inclinación hacia la mística, a veces incluso han descuidado el aspecto gramático-histórico. Debido a ello, ha sido necesario que otros los equilibren, así como ellos también equilibran a los otros.

Ahora, nosotros procuramos ser inclusivos de todos los hermanos y de todos los aspectos; y que sea el Señor el que nos diga en qué momento hay que ir en la dirección del águila, en qué momento en la dirección del hombre, en qué momento en la del león y en qué momento en la del becerro. Que sea el Señor el que dirija; pero la Teología Mística se ocupa es de eso; esa es su esencia, su esencia es ese camino, esa progresión, esa elevación hacia Dios, esa experiencia con Dios; de eso se ocupa, de conocer a Dios por experiencia, y de todas las experiencias que se tienen en relación con Dios y el camino espiritual. Como estábamos diciendo, el tratamiento del yo, el tratamiento del ego, las experiencias que recibimos, la cruz, todo eso es algo místico. Místico viene de misterio, y misterio es un contenido detrás de las apariencias. Siempre hay una realidad espiritual. La Teología Mística se interesa en eso, y yo pienso que necesitamos de eso. Hay una persona que por ser, por ejemplo, evangelista, tiene la tendencia de estar siempre evangelizando; pues hágalo, pero de vez en cuando estudie, analice, estudie bien, prepárese bien. Evangelice, pero estudie y ore. Ah! es un hermano que le interesa solamente orar y las cosas místicas; de vez en cuando ocúpese de los pobres, atienda a los pobres, sea un poco diácono, sea un poco práctico; no deje esa que es su función en el cuerpo y su principal tendencia, pero equilíbrela, por favor; si tiene una tendencia mística, sea un poco más racional también; sea un poco más práctico. Ahora, si tiene la tendencia a ser muy práctico y nada místico, por favor ore, ore por favor, ore, ayune un poco, apártese a buscar a Dios un poco, esté a solas con Dios, conozca eso de la lucha espiritual, conozca todo eso de qué es andar en el espíritu; de lo contrario, se va a ir a un extremo.

Necesitamos el equilibrio; si la persona es dada a una cosa, por favor no olvide la otra, tómese la sopa que no le gusta; no le gusta orar, ore; le gusta ser muy práctico, ore por favor; o solamente le gusta orar, haga otra cosa: estudie, sea práctico, ayude a los hermanos necesitados. A algunos solamente les gusta estudiar y hacer investigaciones, pues también ore, y también sea práctico. Entiendan, hermanos, eso es el asunto.

El péndulo entre Esmirna y Pérgamo

Ahora, el lugar de la Teología Mística, pues, se recarga en el aspecto de la experiencia interior, la experiencia con Dios, el interpretar las circunstancias de la vida, inclusive la cruz, en sentido de Dios, en sentido de relación con Dios. El aporte de la Teología Mística es muy importante. Yo pienso que es quizá el más importante, pero es apenas una parte; el hombre que Dios quiere es un hombre íntegro; pero lógicamente que Dios quiere un hombre que ame a Dios, que conozca a Dios, que conozca lo que es la experiencia espiritual, que no sea solamente un racional o solamente un emocional, o alguien demasiado práctico en ayudar en lo social, en todas las cosas, pero que no conoce a Dios. Dios nos quiere con experiencia en todas las áreas. Ahora, lógicamente que en la historia de la Iglesia ha habido vertientes y ha habido hermanos que se han ido a un extremo, y por eso Dios permite que los otros a veces se vayan al otro extremo, pero es para que haya equilibrio. Por ejemplo, de pronto después de la época de los mártires, profetizada en el mensaje a Esmirna, durante los primeros tres siglos del cristianismo, los emperadores romanos se dieron cuenta de que con la persecución no podían terminar con el cristianismo, como decía Tertuliano: Más bien parece que la sangre de los mártires fuera semilla del evangelio, y entre más mataban, más se multiplicaban. Incluso, en el martirio de los mártires, algunos paganos se hacían creyentes y juntamente mártires con ellos. En vista de eso, Satanás usó otra táctica; se dio tolerancia al cristianismo en el Imperio Romano a través de Constantino, y después se les empezó a dar cargos a los obispos en los puestos del imperio; se les delegó muchas cosas; se les entregó los templos paganos y empezó a haber mucha infiltración, manejo del Estado a través de la Iglesia, a través de estas personas, y entonces comenzó la llamada politización de la Iglesia. Ya empezó a llamarse trono a la cátedra de los obispos; se llamaba el trono episcopal, al estilo imperial. Historiadores de esa época, como Eusebio, ya hablan del trono del apóstol Jacobo en Jerusalén, o el trono de Pedro en Roma.

Bueno, empezó a entrar a la Iglesia la política al estilo imperial, a pervertir la Iglesia, a querer manejar la Iglesia, también la Iglesia a querer manejar la política, como en la Edad Media, como con Inocencio III. Ahí tenemos el caso de Canosa, cuando el emperador tuvo que pedirle perdón en público a un papa, porque el papa había librado a los súbditos de obediencia al emperador, porque él (el papa) “tenía las llaves del cielo, del infierno y del purgatorio”; y todas esas políticas. Entonces, ¿qué pasó? Hubo reacción en la Iglesia. Como algunos hermanos se fueron al extremo de inmiscuirse y dejarse ensuciar y mancillar con la política secular, que es lo que aparece sintetizado en esa palabra de revelación que aparece en Apocalipsis: Pérgamo, que significa muy casado; ahí está revelado en forma profética ese período de muy casado; por eso es que ahora a la Iglesia en Pérgamo el Señor se le revela como el que tiene la espada de dos filos, porque la espada es para separar una cosa de la otra; lo que es de arriba de lo que es de abajo, lo que es precioso de lo que es vil, lo que es del Espíritu de lo que es de la carne; ahí se necesita la espada. A Pérgamo el Señor no se le revela como el que estuvo muerto y vivió, porque la que iba a sufrir persecución era Esmirna; a ellos se les revela como el que estuvo muerto y vivió para darles ánimo a morir y ser fiel hasta la muerte; pero el problema de Pérgamo era otro; el problema de Pérgamo era la mezcla; entonces el Señor tenía que revelarse como el que tiene la espada; pero justamente, ¿qué pasó en esa época? ¿Sabe usted qué pasó en esa época?

Ahí fue cuando surgió el monaquismo y surgieron los ermitaños, en reacción a los hermanos que estaban demasiado mezclados con la política; los otros se fueron al otro extremo. Entonces nosotros nos vamos a vivir en el desierto, al monte, y algunos se fueron solitarios y comenzaron los ermitaños, y algunos hacían inclusive estacas y ponían allá como especie de una casita en un árbol, en una estaca, y vivían allá toda su vida, orando, ayunando; y les subían la comida por ahí, y algunos hasta profetizaban, eran muy místicos. ¿Por qué? Porque había que equilibrar a los otros, que eran muy mundanos. El péndulo se iba de un lado al otro, y coexistió en la historia de la Iglesia al mismo tiempo el cristianismo comprometido con el mundo y el monaquismo, los que se iban a vivir allá solitarios en el desierto, o a veces formaban conventos. De ahí surgieron los monjes y las monjas, como reacción.

La corriente mística de la Iglesia

En la Iglesia siempre ha tenido que haber estas cosas. Ha habido también en la historia de la Iglesia una corriente mística, que algunas veces, para ser sinceros, ha enfatizado las experiencias con el Señor.

Ahora voy a dar los principales nombres. Algunas veces algunos místicos se equivocaron; algunos descuidaron un poco la Escritura, y algunos optaron por ser pasivos para con Dios, y tiraron por la borda su racionalidad y su voluntariedad, y se fueron al otro extremo; entonces fue necesario poner corrección en la Iglesia. Hubo crisis quietista, donde existe algo legítimo y a la vez excesos; entonces nosotros tenemos que conocer ese proceso en la historia de la Iglesia, cuáles han sido los hitos positivos, cuáles han sido las errores que ha habido en esa corriente, y quiénes los han corregido, porque nosotros no estamos ni por unos, ni por otros; estamos por Cristo, por la plenitud de Cristo, en la plenitud del cuerpo de Cristo, y queremos, con la ayuda del Señor, conocer y experimentar todo lo que es de Él.

No queremos irnos ni a un extremo ni al otro. En la historia de la Iglesia se registra los nombres de muchas personas que hicieron este énfasis místico en particular. Justamente fíjense en la Escuela de Alejandría. Los hermanos han escuchado hablar de que por ahí un siglo después de la muerte de los primeros apóstoles, comenzaron a aparecer centros de influencia en la Iglesia. Al principio Jerusalén era un centro, Antioquía era otro gran centro, después Éfeso fue otro centro, después más adelantito lo fueron Roma y Constantinopla.

Pero ya muerta esa generación de los apóstoles, comenzaron a aparecer dos escuelas que se equilibraban mutuamente, y le debemos al Señor el que hubiera permitido que esas dos escuelas tuvieran un equilibrio; y cuando ésta se desequilibraba, la otra lo corregía; y cuando era la otra la que se desequilibraba, la primera lo corregía.

Fueron la Escuela de Antioquía y la Escuela de Alejandría. La de Antioquía fue más de tipo racionalista; no racionalista puro en el sentido de que sólo creía en la razón, pero fue la característica de la Escuela de Antioquía; fue un poco racionalista. Su exégesis era más gramático-histórica. Entonces Dios permitió que hubiera otra escuela que fue la Escuela de Alejandría, que era más mística, y era también de exégesis alegórica. Ya desde la separación de Pablo y Bernabé, en Hechos 16, o mejor en Hechos 15, a partir del versículo 16, ahí notamos de que Pablo se fue para Antioquía y para Cilicia y Galacia, y Bernabé se fue para Chipre con Marcos; luego Marcos bajó a Alejandría y fundó la iglesia de Alejandría, y allá fue donde se dio la famosa epístola de Bernabé, que es bastante alegórica, y que una vez la leímos con algunos hermanos allá en Barrios Unidos, que muestra ese aspecto alegórico de interpretar el Antiguo Testamento, en forma alegórica. Allá existía un filósofo judío que interpretaba el Antiguo Testamento en forma alegórica, que fue Filón. Aristóbulo, Bernabé y la Escuela de Alejandría. La Escuela de Alejandría fue fundada por Panteno, y después vinieron hombres claves como Clemente de Alejandría y Orígenes.

Vamos a poner de una manera especial el nombre de Orígenes, porque realmente ha sido un personaje muy rico en la historia de la Iglesia. Orígenes es uno de los principales representantes de la Escuela de Alejandría. Él fue un discípulo del Señor a través de Clemente de Alejandría, y cuando éste murió, quedó Orígenes, y realmente la Iglesia le debe mucho a Orígenes, porque Orígenes era místico, pero era también muy racional y muy práctico. Es un hombre realmente clave. Algunas personas incluso han dicho que de la historia del cristianismo posterior a la época de los apóstoles se tienen tres pilares fundamentales, descontando a Pablo y al Señor Jesús obviamente, y dicen que la visión integral del cristianismo está en estos tres pilares: En Orígenes, en Agustín de Hipona y en Tomás de Aquino. Estos tres personajes han tenido una visión muy amplia del cristianismo, y vale la pena lo que se pueda conseguir de ellos. Ahora, Orígenes de Alejandría después pasó a Cesarea. La vez pasada cuando estuvimos viendo lo relativo a la Bibliología y a la Crítica Textual, mencionamos a Orígenes, pues fue el primer gran bibliólogo de la Iglesia, en lo que respecta a la Bibliología del conocimiento de los textos antiguos, de la historia y todo eso. Era un hombre sumamente erudito en esa área. Sin embargo, no era solamente un intelectual. Lo citamos dentro de la Bibliología y la Teología Exegética por causa de su gran aporte y la gran deuda que tiene toda la Iglesia con Orígenes en ese respecto.

Después de Orígenes, quien siguió los pasos en esa línea fue Jerónimo; pero dentro de la parte de la alegoría y de la mística, Orígenes fue también un varón de Dios y un mártir del Señor, y la interpretación alegórica del Cantar de los Cantares, del Éxodo, es riquísimo en Orígenes; de modo que de Orígenes encontramos trabajos de un lado y del otro. Realmente las obras de Orígenes fueron del orden de los 6.000; imagínense que cuando él estaba al frente de la Escuela de Alejandría, había siempre siete copistas anotando completamente todo, tomando en cuenta todas las enseñanzas de Orígenes, y se formaron como 6.000 obras. El aporte de Orígenes fue muy grande. Durante muchos años fue un hombre clave; después Dios lo trasladó al medio oriente, se fue a Cesarea y allá fue a donde Dios trajo a Gregorio Taumaturgo, que fue después el apóstol que Dios usó en el Ponto, en Bitinia, en Capadocia, en todas aquellas regiones. Orígenes fue uno de los que a pesar de estar en la Teología Dogmática, el aspecto místico es también de Orígenes; es decir, fue un hombre bastante completo. Respecto de la Dogmática, allí también vimos a Orígenes cuando vimos aquella gran obra de él "De principiis" o "Acerca de los Principios”; él es el primero que tiene una Teología Sistemática; digamos, la primera Teología Sistemática es de Orígenes, esa obra "De Principiis”, y el primer trabajo de Bibliología, de Crítica Textual y de Exégesis fue también de Orígenes; esa obra, por ejemplo, "La Hexapla” o sea, las seis columnas del texto del Antiguo Testamento, siendo tratado desde el punto de vista de la crítica textual de Orígenes. Orígenes tuvo algunos errores doctrinales, y de hecho después en la historia de la Iglesia existió una llamada controversia origenista, después de muerto Orígenes. A pesar de su gran aporte, hubo algunas excentricidades que fue necesario que la Iglesia las purificara, especialmente acerca de la doctrina de la Apocatástasis; que él decía que hasta el diablo se va a salvar, que el Señor al final va a salvar a todos, y que por ahora está salvando a los hombres, y se basaba en algunos versículos que al parecer él malentendió, pero sin tener en cuenta los otros. Ese fue uno de los errores de él, pero no se puede negar todo el aporte positivo por causa de los puntos negativos. Como decía un hermano, si usted se está comiendo un bizcocho, un ponqué, y se encuentra una semilla, tire la semilla, pero no tire todo el bizcocho. Jerónimo, que fue otro de los grandes bibliólogos después de Orígenes, fue el segundo gran bibliólogo de la historia de la Iglesia; también traductor. Jerónimo usó mucho a Orígenes, y por eso fue acusado de origenista, y en la controversia origenista él tuvo que defender a Orígenes, a pesar de reconocer sus errores. Fue una posición muy equilibrada la de Jerónimo. Ese es un personaje entrado en el período patrístico. En la Escuela de Alejandría fue donde más se dio el aspecto místico, pero mística hubo en toda la Iglesia porque la Iglesia tiene el Espíritu del Señor; luego, ya llegada la Edad Media, comenzaron a aparecer varios místicos, aparte de aquellos famosos llamados “padres" del desierto, aquellos hermanos monjes como Benito de Nurcia, como el famoso San Antonio o Antonio, y hay muchos escritos hermosos de los llamados “padres" del desierto, que se llaman "apotegmas de los padres del desierto”, donde se ve realmente una vida de consagración a Dios, una vida mística muy preciosa. Después de Orígenes y Gregario Taumaturgo, entre los Capadocios fue importante místico Gregorio de Nisa, heredero de Orígenes, incluso en el error de la Apocatástasis. Después viene en la Edad Media, por ejemplo, Francisco de Asís y otro que se llama Buenaventura. Realmente este Buenaventura también fue un hombre importante tanto en la parte mística como en la parte filosófica de la Teología Especulativa.

Línea de la vida interior

También hubo uno que fue un gran místico, pero que también tuvo sus herejías; especialmente su debilidad hacia el panteísmo, que se llamó Eckhart, y él influyó en muchos que llegaron a seguir la línea mística que ha continuado hasta hoy en la llamada linea de la vida interior; pero entonces las raíces son con Eckhart. Pero Eckhart tuvo algunos errores panteístas y otros, pero fue empezado a corregir por Juan Taulero o Johan Tauler. Hay una editorial que publica a algunos de estos místicos, como también a Ruysbroeck y Herp.

Después aparece Fray Luis de León, quien escribió tres tomos llamados “Comentarios al Libro de Job”. Él tiene una interpretación muy hermosa sobre el "Cantar de los Cantares", que es un libro favorito de los místicos. Después viene Teresa de Jesús, la famosa Santa Teresita; y todavía estamos hablando apenas cuando se está llegando al tiempo de la Reforma; y uno de los más grandes místicos es el famoso Juan de la Cruz. Después apareció el quietismo, cuando no se supo qué hacer con la voluntad, cuando se fue la voluntad un poco a merced de la pasividad; o sea que tuvo cosas buenas, pero excesos que fueron en Miguel de Molinos. Ojalá algún día el Señor nos permita leer a todos estos autores. Hay un Luis de Molina y un Miguel de Molinos. Los dos son conocidos en la historia de la Iglesia; algunos conocidos por el llamado Molinismo; pero hay dos Molinismos; uno de Miguel de Molinos, que es el quietismo, pero él tuvo algunos excesos en el problema de la voluntad, el uso de la voluntad; fue un poco ya mejorado después por Madame Guyon, Francisco Lacombe y Fenelón, franceses estos tres. Esto es ya entrado el siglo XVII. Fenelón fue un gran amigo de Madame Guyon; Francisco Lacombe fue, como decir, la coyuntura más íntima con Madame Guyon y el núcleo de ese movimiento místico en Francia. Madame Guyon fue una gran mujer de Dios; pero hay algunas cosas donde la lucha aparece muy personal, y la comunión con Dios y la lucha espiritual es corporativa.

Entonces ciertos de estos aportes legítimos de la vida interior tienen que completarse, primero con el resto del equilibrio de la naturaleza humana y la voluntad de Dios para con todo el ser del hombre, y también con la guerra espiritual a nivel corporativo y no sólo a nivel personal. Hasta aquí esta línea se había dado dentro de la vertiente católica, que era la que existía antes de la Reforma. Ya entrada la Reforma, pasó a William Law, ya dentro de la línea de la Reforma.

Algunos hermanos han estado leyendo a William Law y se percibe esa línea característica, esa línea mística hermosísima que después fue tomada y pulida, corregida, por Andrew Murray. Todo esto es una corriente legítima, pero que tiene que ser perfeccionada, porque es una edificación. Después de ellos, Jessie Penn-Lewis fue discípula de Andrew Murray y también comentadora de Madame Guyón; también una mujer. Cuando me han preguntado cuáles son mis autoras femeninas favoritas, pues son dos: Madame Guyón, francesa, y Jessie Penn-Lewis, inglesa; es la autora de varias obras, como por ejemplo: "Alma y espíritu". El hermano Watchman Nee le debe mucho a Jessie Penn-Lewis, y ella le debe mucho a Madame Guyon y a los místicos.

Esa es una línea en la historia de la Iglesia, pero no es una linea perfecta; es una línea que ha tenido que ser equilibrada. Por ejemplo, Fenelón como que no logró discernir bien algunas cositas de los excesos del quietismo; tuvo que haber otro gran hombre de Dios que también era amigo de Fenelón, pero que tuvo que enfrentar a Fenelón, en el otro bando pero dentro del cristianismo, que se llamó Bossuet. Si nosotros queremos conocer un poquito este aspecto, leamos a Fenelón y leemos a Bossuet, a los dos. Esto, como es apenas una introducción panorámica, después habrá que profundizar; esto es como para tener una idea del proceso.

Después de Jessie Penn-Lewis, uno de los más sobresalientes dentro de esta línea de la vida interior, ya adentrado este siglo, fue el hermano Austin Sparks, a quien el hermano Watchman Nee respetó mucho y lo consideró como una autoridad espiritual. Llegamos al hermano Watchman Nee, que tiene este aspecto, y junto con él a la escuela china, que ha mantenido la influencia de él. Hemos visto aquí las principales personas. Hay muchos otros más, pero dentro de la cordillera, son los picos más sobresalientes. Que nos perdonen aquí los otros que realmente han sido grandes hombres de Dios; y yo pienso que al tener más o menos esta idea, podemos encontrar dónde tenemos una mina en este aspecto; pero necesitamos tener esto dentro del contexto de toda la verdad, de toda la revelación y de todo el Cuerpo de Cristo. Gracias al Señor.☐

Blog alojado en ZoomBlog.com