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DE LA TRANSICIÓN DE LA REVELACIÓN GENERAL A LA ESPECIAL

Por cristianogiv - 12 de Agosto, 2006, 1:15, Categoría: General


PROLEGÓMENOS (3)

DE LA TRANSICIÓN DE
LA REVELACIÓN GENERAL
A LA ESPECIAL


El arado de Dios

Continuaremos con lo que la vez pasada estábamos compartiendo. Estábamos viendo que hay distintas maneras de aproximarnos a la consideración del depósito de Dios, digamos, lo que se llama la encomienda de la fe o encargo de la fe que una vez, una vez fue dada a los santos. Nuestro interés aquí es, esa fe que una vez, para siempre, fue dada a los santos. Estamos inicialmente viendo cómo acercarnos a ella. La vez pasada estuvimos viendo lo relativo a lo que se ha dado en llamar en la historia de la Iglesia y de la filosofía, Teología Natural, que es todo aquello que Dios ha revelado en forma general a todos los hombres a partir de la creación, sin contar, digamos, con la Revelación Especial, con esa intervención, por decirlo así, en la historia de los hombres, como la historia de Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, el pueblo de Israel, los profetas, el Señor Jesús y sus apóstoles, y lo cual ha conformado el canon de las Sagradas Escrituras, el registro de la Revelación Especial con una intención. Dios hizo una Revelación Especial a Su pueblo. Comenzó con un hombre, con Abraham, aparte, y le reveló algunas cosas más de lo que ha revelado en forma general.

Entonces, hoy vamos a hacer la transición de lo que es la consideración de la Revelación General dada a todos los hombres, que es materia de la Teología Natural, lo que es la Revelación Especial. Amén.

Sí es verdad que la Biblia misma le da lugar a la Teología Natural; por eso todos los hombres de la tierra pueden tener testimonio de Dios, pero solamente en parte, porque hay otras cosas que requerían una intervención especial de revelación. Vamos a ver algunos pasajes donde se nos muestra también esta otra cara, una intervención especial. Especialmente Pablo habla de esto. Podemos mirar, por ejemplo, en Hechos de los Apóstoles, capítulo 17; luego vamos a 1 Corintios. No sé si también a ustedes les llama la atención que justamente siendo Pablo judío, fue el plan de Dios enviarlo hacia Europa. Él fue formado dentro del judaísmo, pero no del judaísmo que podríamos catalogar como cerrado, sino de un judaísmo, aunque fariseo, sin embargo más abierto a la comunicación con el resto de la cultura humana. Él era un judío, pero a la vez un ciudadano romano, de la provincia de Cilicia, de la ciudad de Tarso. Justamente, si ustedes conocen en un mapa la ubicación de Tarso y de la provincia de Cilicia, se darán cuenta de que es prácticamente cerca del límite de oriente y occidente, donde confluían, digamos, las distintas filosofías e interpretaciones del mundo y de la realidad, y el judaísmo no estaba aislado en Tarso. En Jerusalén el judaísmo estaba un poco más cerrado, pero no en Tarso. En Tarso el judaísmo tenía que vivir con la cultura griega, la cultura romana, la cultura persa, la oriental; así que estaba bien que Pedro fuera formado en Galilea, pero Dios tenía un trabajo para Pablo y formó a Pablo en Tarso. Dios providenció que Pablo escuchara el mensaje de Esteban, y está registrada esa apología, esa defensa de Esteban; y muchas de las semillas de lo que después se desarrolla en Pablo aparecen allí, en esa apología de Esteban.

Cuando leemos detenidamente el mensaje de Esteban, vemos que Pablo desarrolló esas semillas después en su ministerio. La formación de Esteban también era judío-helenista; es decir, preparado para entrar en contacto con otras culturas, pero no para ser vencido por esas culturas, sino para aplicar la revelación de Dios a todo tipo de cultura; o sea, la intervención especial de Dios; solamente que, primeramente fue con un pueblo, el judío; parecía un poco cerrada, pero luego Dios mismo providenció que la cultura judía estuviera entrando en contacto principalmente con la cultura griega.

Corinto era una importante ciudad griega, donde estaba la cultura griega. La cultura griega fue la que manifestó una especie de interés por conocer acerca de Dios. La filosofía misma nació en Grecia, tanto en la escuela de los jonios como en otras escuelas. ¿Y qué era lo que trataba de responder la filosofía? Trataba de responder qué era el ser, qué era la realidad, qué había más allá; todo el auge de la ontología y de la metafísica, sobre el ser; trataba de responder por el conocimiento; si era posible el conocimiento y si era verdadero el conocimiento, si el conocimiento era innato o era adquirido, o en parte innato o adquirido. De eso trataba la epistemología, la gnoseología. También trataba de responder por la conducta, cuáles eran las conductas, digamos, aprobadas, y cuál sería la base para una ética; y también acerca de la belleza, la estética; hasta de Dios se trataba en la filosofía. Antes que Tomás de Aquino, Aristóteles fue el que habló del primer motor. En ese ambiente fue que Pablo habló lo que vamos a leer aquí. Todo esto es como un preámbulo para colocarnos en el ambiente en que Pablo hablaba, para entender un poco más a Pablo y también para entender un poco más la historia de la humanidad y la providencia de Dios en la historia de la humanidad.

Digamos así, la humanidad fue primeramente servida por Dios a
través de una revelación general; pero luego, eso fue preparando a la humanidad para recibir una revelación especial. Entonces Pablo se movió justamente en esa cultura; en una cultura, la griega, que llegó a ser la base de la llamada cultura occidental. Esas respuestas del hombre por el ser, por la verdad, por la moral, por la belleza, trata de responderlas con la filosofía, pero las responde y sobrepasa la revelación; o sea que Dios da respuestas a la filosofía del hombre.

Existen filosofías humanas porque los hombres se preguntan cosas; entonces a Pablo le tocó moverse en medio de un ambiente que preguntaba por la sabiduría; por eso él habla a los corintios y a los atenienses. Atenas era la capital de la cultura de la época, y justamente ese discurso que vamos a leer en Hechos 17, es ahí en Atenas, y 1 Corintios a los griegos de Corinto. Corinto es otra gran ciudad de la misma civilización; digamos, la gran ciudad de Acaya era Corinto. Al leer un poquito en ese contexto, vemos cómo Pablo introduce aquí, el puente entre la revelación especial y la general; es decir, desde la general a la especial.

Pablo en Atenas

Pablo entiende que toda la historia fue una preparación de Dios, fue como un arar de Dios para una semilla que en el cumplimiento de los tiempos vendría de parte de Dios, una revelación. Entonces, como nosotros vamos a hacer esa transición de la consideración del testimonio de Dios a través de la creación (ya lo hicimos a grandes rasgos en la Teología Natural), ahora vamos a considerar el testimonio especial de Dios. Estamos haciendo la transición. Hechos 17:16: "Mientras Pablo los esperaba en Atenas (a sus compañeros Silvano y a Timoteo, pues por causa de los problemas que Satanás levantó en Tesalónica e incluso en Berea, se tuvo que adelantar a Atenas), su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría”. Nada menos que en la gran capital de la cultura humana estaba la ciudad entregada a la idolatría, y el Espíritu del Señor comienza a moverse en el espíritu de Pablo para enfrentar esa condición. ¡Ah! eso es una cosa seria, porque él estaba en la capital de la civilización. Ya Aristóteles había escrito su física, su metafísica, su lógica y su ética. Mucho antes que él, Platón ya había escrito los Diálogos y había registrado los de Sócrates; ya habían pasado los grandes historiadores. Herodoto, Tucídides y Jenofonte ya habían escrito; ya incluso las escuelas posteriores a la Peripatética de Aristóteles, escuela de los sofistas, de los cínicos, de esas filosofías, y la de los estoicos, de los epicúreos, ya estaban en la cumbre, y más bien estaban en decadencia. El hombre palpando había hecho lo posible para llegar a algo y Pablo veía que a lo que habían llegado era a idolatrar la naturaleza; todo su palpar los había conducido solamente a la idolatría; realmente no habían captado a Dios a través de Su revelación general, a través del testimonio mediante la creación y la conciencia.

Y ese tiempo, que Pablo entendió que Dios le dio a los hombres para tratar de encontrarle por sus propias luces y métodos, Pablo entendió que había llegado a su fin y que ahora era tiempo de que dejaran de hablar los hombres sus opiniones; ya habían opinado mucho; sobre todo en Atenas se concentraron toda clase de escuelas, toda clase de opiniones. Eso era el trabajo de los atenienses, ver qué cosa nueva ahora se decía; y justamente ahí es cuando Dios viene a hablar Sus palabras. Como en el libro de Job, primero Dios deja hablar a los hombres acerca de Él y de las cosas, y pasan casi 37 capítulos donde están los hombres discutiendo acerca de Dios; opinando, discutiendo, pero Dios todavía no dice nada y por eso Job podía seguir hablando; solamente cuando Dios habló se calló Job y se callaron también los amigos de Job. Ellos hasta ahí habían hablado de Dios y tenían las ideas típicas de la cultura que se reflejan en esos capítulos de Job; pero Dios mismo no había hablado. Los hombres habían hablado, pero Dios no había hablado. Y lo mismo sucede en Atenas. “16Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría”. No le pertenecía al Dios verdadero en forma propia; claro que en un sentido sí, pero en otro no; no en el que Dios quiere, no. “17Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían”. Pablo era fiel al mandamiento del Señor Jesús: id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel; pero no solamente a ellos; también tengo otras ovejas, dice el Señor, que no son de este redil, a éstas también debo traer. Pablo discutía en la sinagoga y en la plaza. Especialmente en Atenas era en la plaza donde se  discutía.

“18Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos (dos escuelas contrarias) disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el Evangelio de Jesús, y de la resurrección”.

Frente a la filosofía de los epicúreos, el evangelio de Jesús; frente a la filosofía de los estoicos, el evangelio de Jesús. Podríamos seguir: los peripatéticos, los sofistas, los cínicos, los escépticos, etcétera. “19Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto”. Observe la actitud de los atenienses.

Por eso Pablo dice: “Los griegos buscan sabiduría”; ellos querían saber; los judíos querían ver señales y los griegos querían saber qué significaban las cosas. “21(Porque todos los atenienses (y esto lo dice Lucas, que era médico, un hombre culto y un hombre que se movía en ese medio) y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo". ¡Ah, Señor Jesús!, algo nuevo. Claro que Pablo iba a traer algo nuevo, pero algo que viene de la eternidad y que ya no habrá cosas más nuevas. Esa es la fe de los apóstoles que aparece en el Nuevo Testamento; y los que somos cristianos neotestamentarios participamos de esa fe; claro que no la imponemos a nadie, pero los cristianos creemos en el Nuevo Testamento.

Puente entre las dos revelaciones

"22Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos". Ahí Pablo se encuentra con la práctica del instinto religioso de que hablamos la vez pasada, el testimonio general de Dios desde la creación, incluido el hombre; su conciencia y sus instintos religiosos manifiestan que es necesario adorar, atribuir a alguien la dirección de los acontecimientos, la creación del universo; eso por instinto la naturaleza humana lo reconoce y Pablo empieza por ahí, y me interesa mucho que aunque hablaba con epicúreos y con estoicos, se fue al lado de la religión: "sois muy religiosos". Con ello entró, puso el pie en el terreno de la religión; no fue en el de la filosofía sino en el de la religión. Es que la filosofía es solamente un ejercicio intelectual, en cambio la religión es un ejercicio espiritual. Entonces la táctica de Pablo fue no solamente apelar a la razón de ellos, sino a sus instintos y experiencias religiosas. “23Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: Al Dios no conocido". Note el instinto religioso; no querían que algún dios quedara olvidado y de pronto se enojara con ellos; entonces, por si acaso hay otro dios distinto de todo este montón que ya tenemos, bueno, le dedicamos este altar. Y esto fue una buena intención de los atenienses que Dios la valoró; Dios valoró eso, porque por ahí fue que entró Dios; por ahí fue que Dios le mostró a Pablo dónde estaba una puertecita para él poder decir sus palabras en medio de la maraña de tantas otras palabras de otros. Porque ellos aceptaron: Bueno, puede haber un dios que no conocemos, y Dios dice: Ese soy yo, el verdadero Dios; entonces, Pablo, vas a entrar por aquí. “Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio”. Pablo sí lo conocía. “24El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas”. Ahí comienza presentando al gran motor, primer motor del universo, al gran Creador, siendo Señor, claro. Si Él es el Creador, entonces es el Señor del cielo y de la tierra, "no habita en templos hechos por manos humanas, 25ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas”. Está presentando una imagen de Dios, de un solo Dios supremo, diferente a la multitud de dioses humanos, o casi humanos que tenían los griegos. "26Y de una sangre (aquí se ve la antropología de Pablo; primero, una primera semilla de Teología Propia y ahora una primera semilla de antropología) ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”. Ahora, fíjense, para qué. Aquí Pablo comienza a poner los mojones para el puente, para pasar de la revelación general de Dios a todos los hombres (parcial), a través de las obras creadas.

Ahora comienza a poner las bases para sobre eso establecer la revelación especial, la intervención de Dios hablando. Hasta aquí Dios dio señas para ver si lo buscaban, para ver si lo entendían, pero todavía no habló todo; lo que habló fue verdad, lo que se puede conocer de Dios es verdadero, es llamado verdad en Romanos. En Romanos se dice: “Lo que de Dios se conoce es claramente visible porque Dios lo manifestó”. Pero ahora va a haber una intervención directa de Dios; primero era como si estuviera dejando pistas, pero ahora va a hablar, porque no fueron suficientes las pistas; esa es la doctrina paulina; del Espíritu Santo a través de Pablo. “Para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación”. ¡Qué interesante!

Aquí pone Pablo a Dios como Dios de todas las naciones, ya no sólo como Dios de la nación de Israel, sino el Dios que prefija los límites de la habitación y los tiempos de las naciones; así como Dios mismo, por ejemplo en Amós, Él dice: ¿Acaso yo no traje también a los moabitas de tal ciudad a tal ciudad, y acaso Dios no se atribuye que Él fue quien trajo a los filisteos de la isla de Caftor, lo que hoy es Creta? Y los llevó de la famosa civilización Micénica y Minoica, y dice que fue Dios. Dios dice por medio de Amós que Él fue el que produjo el éxodo de esos otros pueblos; es decir, que aunque Dios hizo una intervención especial con mucha intención con Israel, eso no quiere decir que Él dejó abandonados a los demás pueblos, sino que también la mano de Dios se movió providencialmente detrás de la historia de todos los pueblos, aun de los muiscas aquí de la sabana de Bogotá. Eso lo enseña la palabra de Dios en algunos versículos, y Pablo aquí, sin citar esos versículos, pero tomando esa teología del Antiguo Testamento, él está diciendo que Dios ha tenido que ver no solamente con Israel sino con todas las naciones, y le ha prefijado los límites y los tiempos a cada nación. Pero ¿en función de qué es este delimitar de parte de Dios? “27Para que busquen a Dios”. Qué revelación tenía Pablo; cómo Pablo entendía la historia de los pueblos; qué frase cortita, pero qué frase profunda. Aquí se ve a Pablo entendiendo las razones de Dios y de su intervención providente detrás de la historia de los pueblos.

Dice que Dios ha fijado límites y tiempos a las naciones con una intención, que busquen a Dios. Dios sabe cuáles serán los límites de Colombia, cuáles los de Brasil, los de Paraguay, los de las Guayanas, cada uno de ellas, cuál será su historia, pero Pablo entendía para qué “prefijó". Esa es una intervención providente de Dios. "Para que busquen a Dios”; es decir, que las razones por las cuales la historia de Colombia es como es, es para que los colombianos busquen a Dios.

“Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle”; es decir, aquí Pablo les está tratando de ciegos a los engreídos griegos de una manera muy diplomática. Eso significa que la revelación especial es viendo; en cambio la revelación general se conoce es como palpando a ciegas; el testimonio que Dios da de Sí mismo parcial pero válido a todas las naciones, la razón de la historia de todas las naciones, es para que ellos palpen. ¿Palpen para qué? Para encontrar a Dios. Dios está detrás de la historia de las naciones para que las naciones le conozcan. Nótese que Él habla no sólo de personas sino de naciones. Dios quiere no solamente ser el Dios de las personas, sino que como Él es Dios de Israel, quiere ser el Dios de las naciones; entonces el Dios de los cielos y de la tierra. "Y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los limites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle”.

 Esa es la filosofía; es palpar a ciegas. Esa es la filosofía y la ciencia del hombre, llamada aquí por Pablo palpar a ciegas. Pablo no dice "a ciegas", pero sí dice "palpar", y es porque están ciegos; o sea que Pablo está preparando las bases para que las naciones reconozcan la necesidad de una revelación especial de Dios. Ustedes solitos no han podido hallar la sabiduría; buscando la sabiduría no la han hallado, ni a Dios. Entonces "le agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación", y ahí viene el lugar de la revelación especial.

Entonces por eso sigue diciendo acá: "si en alguna manera, palpando, puedan hallarle", pero ahora, para que algunos no digan, pero qué Dios tan malo; cómo nos dejó ciegos, palpando, no; no es Dios el que es malo; el hombre es el que es malo, porque dice: "aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros”.

Él ha dado suficiente testimonio; por eso a los romanos les decía: "Con injusticia y con impiedad los hombres detienen el testimonio que Dios da”. Con injusticia y con impiedad. Entonces Pablo se adelanta para que no malentiendan a Dios. “28Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho (hace la cita textual): porque linaje suyo somos”. 

Esa cita la tomó el apóstol Pablo del himno a Zeus, escrito por Cleantes, un filósofo estoico que se llamaba Cleantes, y Pablo conocía la filosofía estoica y había leído el himno a Zeus y en ese himno a Zeus el filósofo estoico Cleantes había dicho algo que a él, palpando, le pareció: que teníamos que ser linaje de Dios. El Espíritu Santo aprobó esa intuición de Cleantes. Él habla en un himno a Zeus, pero Pablo la tomó como referida a la Divinidad; claro que ellos le llamaban Zeus a la Divinidad, pero la verdadera Divinidad es Yahveh, pero digamos que Pablo entendió por lo menos la validez parcial de la intuición de Cleantes, sin aprobar la idolatría griega, sin aprobar la filosofía estoica; eso no quiere decir que no pueda haber, digamos, alguna cosita de verdad en lo que están diciendo. Entonces Pablo no empieza citándoles a Moisés, sino que como están hablando en el Areópago con estoicos y con epicúreos, claro, los estoicos eran un poquito más serios que los epicúreos. Los epicúreos como que se dedicaban un poco más al placer, entendían más que había que dar lugar al placer; en cambio los estoicos eran, como se dice, "estoicos".

Los estoicos tenían un alto concepto del deber; entonces Pablo en vez de citar a un epicúreo, citó a un estoico, a Cleantes. "Porque en él vivimos"; en Dios vivimos, en Dios nos movemos y en Dios somos.

¡Huy, cuánta riqueza hay solamente en esta frase! Aquí Pablo está haciendo una distinción entre el ser de Dios y el ser de las criaturas; porque Pablo está diciendo: somos en Él; o sea que el ser de las criaturas es un ser contingente, es un ser que depende de otro Ser, necesario para tener origen, sustento y destino; entonces Pablo está presentando dos aspectos: La transcendencia de Dios; o sea, que Dios es distinto de la creación; a la vez está presentando la inmanencia de Dios; o sea que Dios sostiene a la creación. Dos aspectos de Dios.

La transcendencia e inmanencia de Dios

Hoy en la filosofía del misticismo, del ocultismo, que es panteísta, se ve el aspecto inmanentista de Dios; pero no ve el aspecto trascendente de Dios. ¿Qué es el aspecto inmanentista? Es que la naturaleza está en Dios, que Dios subsiste en el todo creado; eso es media verdad; es decir, que es una verdad que necesita ser completada con otra. Los panteístas aceptan el concepto de Dios, pero aplicado a la naturaleza o a la substancia primordial, el llamado ylem; pero también Dios está por encima y es distinto de la creación; en Él somos. En cambio Dios no es en otro ser; Dios es en Sí mismo, es de Sí mismo, es por Sí mismo; por tanto Su ser es eterno y es necesario a los demás; pero Él no es dependiente de nadie; ese es un ser trascendente. Ese es el concepto de Dios que en el lenguaje filosófico les habla Pablo, pero basado en la revelación que hizo Dios. Él era antes de todas las cosas y todas las cosas por Él y para Él fueron creadas; es decir, Él es antes de todo y para Él es todo.

Es muy importante tener eso claro porque a Satanás justamente le gusta quitarle el prólogo y el epilogo al asunto; él va a aceptar el concepto de Dios, pero que Él era antes de todo, no; él va a decir que Dios es todo, ¿pero que el todo es para Dios? No. El diablo dirá que el todo es para sí mismo; y usted ve ahí a Satanás desconociendo a Dios y tomando el lugar de Dios, haciéndose pasar por Dios a través del lenguaje filosófico, pero es el mismo Satanás. Es el mismo Satanás cuando desconoce a un Dios único y eterno que existía antes de existir la creación, y que por amor a Su voluntad, sin necesidad, creó una creación que depende de Él y que Él sustenta, y que tiene sentido y realización en Dios. De ahí que la gloria es de Dios. Pero si le quita el prólogo, que Él era antes de todas las cosas, se le puede quitar también el epílogo, que todas las cosas son para Él, ¿entonces qué queda? Pues que todas las cosas son para sí mismas, haciéndose pasar por Dios; ese es Satanás. Con la salvedad de que Satanás no va a aparecer con cachos, con tridentes así muy abiertos. Pero aparece con el panteísmo, aparece con el antropocentrismo, con la adoración de la naturaleza, con la identificación de la naturaleza con Dios. Eso es lo que está detrás de la nueva era, de muchos de los partidos ecológicos que hay, detrás del gnosticismo y de muchas filosofías de moda. Es simplemente la misma mentira de Satanás, que tiene la intención de ocupar el lugar de Dios, y entonces usa la tijera y se olvida de que Dios era antes de todo, y que todo es para Él, y que todo depende de Él.

Ahora Pablo dice: Nosotros somos en Él, aleluya, en Él vivimos, en Él nos movemos. Cuando usamos el verbo ser, yo soy, lo usamos con un sentido diferente a cuando lo usa Dios. Cuando Dios dice Yo soy, lo dice en forma trascendente; Él es en Sí mismo y de Sí mismo y para Sí mismo. Cuando nosotros decimos yo soy, no podemos decirlo con el mismo significado, porque nosotros si somos gracias a Dios, somos en Él, somos de Él, por Él y para Él. Nosotros tenemos algo que no podemos elegir, somos deudores eternos; no somos los dueños, no somos Dios; Él es Dios, nosotros somos Sus criaturas; claro que Él se nos da completo, pero hay algo que es exclusivo de Él y que nunca será comunicado a los hombres.

Pero hay algo que es comunicable en Dios, y es lo que nosotros podemos recibir. ¿Qué es aquello que es incomunicable en Dios, qué atributo divino es incomunicable? Su propia calidad de Dios, de ser Dios; nosotros no somos Dios, ni nunca seremos Dios; claro que Dios quiere ser nuestra vida, meterse dentro. De tal manera nos ama, y no es nada egoísta, que hasta quiere vivir nuestra vida cotidiana y quiere que lo vivamos a Él; pero Él es el Creador y nosotros Sus criaturas. Por eso sabios son aquellos ancianos de allá, celestiales, que se quitan sus coronas y las ponen a sus pies y confiesan: "Porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron hechas"; por tu voluntad. Esa es parte de la revelación de la Biblia, de la revelación del judeo-cristianismo bíblico; en eso se distingue nítidamente de todo panteísmo, de toda filosofía secular, de todo evolucionismo inmanentista que dice que Dios es una sustancia que va evolucionándose, perfeccionándose por sí solo, al estilo Hegel, Pierre Theilard Chardin, o de alguno de esos filósofos.

En Dios, en este Dios creador, en este Dios providente y soberano, vivimos, nos movemos y somos. Esos conceptos ya habían sido en parte intuídos por la filosofía, quizá con un poquito de honestidad, aunque desconociendo la revelación especial de Dios; con un poquito de honestidad aquellos filósofos como que habían concluido que tiene que haber una Divinidad y que está relacionada de alguna manera con nosotros. "Como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos”. Ahora Pablo agarra lo que es utilizable del paganismo, utilizable según la revelación Divina; ese es el parámetro para medir lo utilizable y lo no utilizable, lo conveniente y lo no conveniente, lo estratégico y lo peligroso; de lo contrario, todo sería válido; cualquier posición del caos sería válida y divina: pero hay un Dios inmutable, absoluto, que se ha revelado, y ese es el parámetro para medir todo lo demás.

Irrupción de Dios en la cultura

“29Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres”. Aquí Pablo está utilizando estratégicamente algo de lo que ellos por palpar habían más o menos intuido, y el Espíritu le permite a Pablo hacer uso del elemento de la cultura secular, pero según la dirección de la revelación que él tenía, y de la Persona que en él moraba. Aquí comienza a atacar directamente la consecuencia del panteísmo, que es la idolatría. “No debemos pensar...”; aquí ya entra con un deber moral.

Hasta aquí, Dios usó a Pablo para basarse en las intuiciones de la Teología Natural, lo que ellos pensaban de Dios; pero de aquí en adelante Pablo dice así: “30Pero, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia...”. Pareciera atrevido Pablo, nada menos que en Atenas hablando con los filósofos de las últimas escuelas y en pleno Areópago; es como si fuera allá en la academia; les está tachando de ignorantes y les está diciendo que todo el resultado de su palpar no les ha llevado a conocer a Dios y todavía lo desconocen; ellos lo han confesado; por eso pusieron "Al Dios desconocido". Pablo está mostrando la realidad de la cultura humana; es ignorancia; la revelación divina es lo que Dios tiene que decir; la cultura humana es lo que los hombres han calculado palpando a ciegas; la cultura va de abajo para arriba. Puede tener algo de válido, utilizable estratégicamente según Dios, pero la revelación viene de arriba para abajo, lo cual es diferente. “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia (Pablo tratando de ignorantes a los filósofos en Atenas), ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan". Esta es una palabra muy seria, llamar ignorancia es una cosa muy seria. Que se arrepientan los hombres, esto sí es la interrupción de su ignorancia y la irrupción de Dios en las palabras de Pablo; Dios mismo estaba irrumpiendo en la cultura, en lo máximo de la cultura humana; irrumpiendo allá Dios y ellos no se daban cuenta.

Pensaban que era una discusión entre palabreros, pero era la irrupción de Dios en la cultura, entre los hombres. Pablo parecía un palabrero, pero era la irrupción de Dios en la cultura.

Revelación especial

"Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda”. Esta es ya la revelación especial; aquí ya se hizo la transición, se pasó de la Teología Natural a la revelada en forma especial. “Ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia". Ahora empieza a revelar; esta ya es revelación; esto ya no es deducción, esto ya no es solamente filosofía. La filosofía podía llegar hasta reconocer la probabilidad de que sí hay un primer motor; puede ser personal o no. Si es personal podría revelarse o no; pero Pablo no está aquí filosofando; él está contando la historia de la intervención de Dios. Ya no es filosofía, ya no es consecución del hombre, sino interrupción e irrupción de Dios. Irrupción para interrumpir al hombre en lo suyo. Haciendo una paráfrasis en el caso de Job, le dijo Dios a Job: Ahora, Job, ciñéte como varón tus lomos; ahora yo te voy a preguntar y tú me vas a responder. Y ahí fue cuando a Job se le acabaron las palabras, y fue cuando dijo: Yo hablaba lo que no entendía; habla y yo escucho. Yo te preguntaré y Tú me enseñarás. Esa es la revelación. Eso es lo que hace distinto este libro (la Biblia) de todos los demás libros. Por eso este libro es el número uno en cualquier biblioteca cristiana. Ya no es una especulación del hombre; ahora es interrupción de Dios a las especulaciones de los hombres, e irrupción de Dios en el escenario.

Esa es la revelación especial. A partir de ahí, ese es el tema de las otras teologías, la Exegética y la Bíblica, la Dogmática y Sistemática, la Histórica, la Apologética. Esas tienen razón porque Dios irrumpió en la historia del hombre. Hubo un tiempo de palpar. Dios los ha dejado por un tiempo palpar; algunos hasta ahora siguen palpando a ciegas, y cuando ya no les dan los ojos, pues, les ponen telescopio, y cuando ya no les da el telescopio, lo perfeccionan y ven un poquito más, y reciben un poquito más de información en sus cuadernos, pero todavía no ven a Dios. Por eso Él tenía que hablar de manera especial. Dejó un tiempo de ignorancia para palpar, pero su testimonio es verdadero, es válido, es parcial, estuvo presente, no estuvo lejos; Dios estuvo presente, pero los ojos eran ciegos, los corazones eran malos, había injusticia e impiedad y se detenía con injusticia la verdad revelada por Dios, lo que Dios manifestó a los hombres a través de la creación. Por eso fue necesario otro tipo de intervención, y esa es la materia que nosotros hoy consideramos. Hay muchas materias que considerar acerca de lo que Dios creó; algunas se dedican a considerar los fósiles, las piedras, o digamos, los astros o las plantas, e incluso los animales y la psiquis; pero nosotros estamos aquí para considerar lo que Dios ha dicho. Esto es muy precioso; es más precioso que cualquier otro tipo de consideraciones, porque las otras son consideraciones como a ciegas, como palpando en ignorancia, y entre más se palpa, y mientras se está palpando, se detiene con injusticia la verdad de Dios, más inexcusables son los hombres y más explicable la ira de Dios; o sea la retribución sobre los hombres.

“Ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos". Un día está predicado, está anunciado el mandato de Dios; ahora ya no está actuando como un filósofo, sino como un heraldo del Señor. Aquí Pablo tiene que tener mucho cuidado. Nosotros también tenemos que tener mucho cuidado, porque a veces somos tan condescendientes al tratar con las personas, a veces somos tan democráticos que ponemos el cristianismo como si fuera otra opinión más entre todas; pero la Iglesia no es un partido democrático; la Iglesia es portadora del anuncio de Dios, la Iglesia manda en nombre de Dios, la Iglesia hace discípulos para Dios y les enseña todo lo que el Señor manda. Así que en nuestra estrategia no podemos ser tampoco tan democráticos. En este caso, confesemos abiertamente que somos fundamentalistas, cristianos bíblicos. Yo por lo menos lo confieso así respecto de mí mismo; en este caso, no soy liberal, no soy humanista, soy cristiano, soy teísta, soy bíblico, creo en la revelación de Dios y que lo que está en la Biblia no es una opinión más como cualquier otra, como la de Buda, como la de Zoroastro, como la de algunos de los chinos o de los hindúes. Soy bien claro y celoso. Pablo no era un filósofo más, era un apóstol enviado de Dios y de Cristo para anunciar; no otra opinión más, sino anunciar las buenas noticias de parte de Dios; la Iglesia tiene que conocer esta dignidad que tiene; la Iglesia no es una opinión más en la tierra, la Iglesia es la portadora de la revelación especial de Dios. Si usted ha creído, entonces usted va a actuar con dignidad en ese respecto, si usted es creyente. Si usted es humanista, liberal, claro que va a ver un gran peligro en el fundamentalismo cristiano. No nos hagamos ilusiones ni digamos sueños; hay un claro conflicto en la cultura, entre la revelación de Dios y las opiniones de los hombres; hay una lucha en la cultura. Dios se lo dijo al hombre desde el principio en la historia del mundo. Le dijo a la serpiente: Pondré enemistad entre tu simiente y la simiente de la mujer, que es Cristo; pero a la postre esto es lo que va a suceder, toda la historia va a ser una enemistad. Son dos "opiniones”: la verdad de Dios, que no es opinión, y la mentira del diablo. Le sigue diciendo a la serpiente: Tú le herirás en el calcañar, pero la simiente de la mujer te aplastará la cabeza. Tenemos que dejar esto muy claro, tenemos que entender esto con mucha claridad.

“Ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos". Dando fe a todos; es decir, éste no es un filósofo más, no es un Alejandro Magno más, éste es el Hijo de Dios, la manifestación de Dios, el Verbo de Dios encarnado, que resucitó; no puedes presentar otro resucitado, pero Pablo conoció al resucitado, conversó con El, lo vio, vivió en un ambiente, entre muchos, de más de quinientos hermanos que lo habían visto resucitar.

 Pablo no está solamente filosofando, ni siquiera teologando; está proclamando a Dios revelado en Cristo Jesús, resucitado de entre los muertos para dar fe a todos; note eso, dando fe a todos; fe acerca de Jesús; es decir, porque Jesús resucitó históricamente, los demás no tienen excusa. Jesús lo dijo: "Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado (entonces sí se podría tolerar); pero ahora no tienen excusa por su pecado”. ¿Por qué? Porque han visto, y han aborrecido a mi Padre y a mí. Si yo no hubiera hecho entre ellos obras que ninguno otro ha hecho, no tendrían pecado, pero ahora han visto y han aborrecido. Nosotros los cristianos debemos ser testimonio de los hechos de Dios. No estamos anunciando filosofías, aunque respondemos a las preguntas de la filosofía; pero estamos anunciando la revelación de Dios, la encarnación de Dios, la historificación de Dios, la irrupción de Dios en la historia, a toda la cultura, a todos los hombres y en todo lugar. Y comenzó en el Areópago, diciendo eso en Atenas, la capital de la cultura y del llamado pensamiento racional; aunque no lo parecía tanto, no, en ese montón de idolatría, que es la consecuencia del panteísmo.

“32Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez”. Ellos pensaban que todo era como siempre había sido; justamente se burlaban porque era algo raro; ya no era la revelación general a todos los hombres; ya era la revelación especial, y les quedó difícil a algunos, a varios, poder asimilar eso, creer eso. Otros decían: “Ya te oiremos acerca de esto otra vez”. “33Y así Pablo salió de en medio de ellos. 34Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos”. Esa es la comunión apostólica. Dionisio el areopagita había estado allí esperando esta hora. Imagínese, en la capital de la cultura, y en la capital de la capital: el Areópago; allí el encargado del Areópago era Dionisio el areopagita, y él creyó. ¡Aleluya, qué maravilla! Se ve la providencia de Dios. Parecía como si toda la historia antigua hubiera trabajado en favor de Dionisio el areopagita para que estuviera allí listo para recibir la revelación especial de Dios.

Como encargado del Areópago, seguramente que era un experto en sistemas filosóficos como ningún otro, pero creyó en el Señor Jesús, y la fe de Dionisio el Areopagita es un gran latigazo a la cultura del mundo. Dámaris seguramente que era una mujer sobresaliente, porque el nombre de los otros ni siquiera los mencionó. Ahí nació la iglesia en Atenas, ahí comenzó a levantarse la casa de Dios, para que Su presencia sea manifiesta. Ellos habían palpado en la oscuridad y no lo habían conocido, pero ahora empezaron a conocerlo, a edificarle casa para que el conocimiento de Su gloria comience a ser reposado allí en aquella casa.

En la 1 Corintios, desde el versículo 18 del capítulo 1, Pablo sigue haciendo esa transición. Antes de entrar específicamente en la Teología Exegética hay que hacer esta transición desde la Teología Natural. Allí Pablo dice: “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden”. En el capítulo 2, Pablo vuelve a mencionar eso, porque dice que las cosas espirituales se deben discernir espiritualmente y que la mente natural no es suficiente, no está suficientemente capacitada para percibir las cosas de Dios y del Espíritu de Dios, porque ellos están aplicando un órgano diferente. Es como tratar de saborear con los ojos; se puede ver con los ojos, pero no saborear; se tiene que saborear con el gusto; o tratar de oír con la nariz. Se puede oler con la nariz, pero no oír; para eso se necesitan los oídos. Asimismo para tocar el testimonio de Dios, o sea, para que Dios te dé testimonio de Su presencia y de Su realidad, como Él es Espíritu, necesita un órgano afín a Su realidad, que es nuestro espíritu. Por eso para discernirlo a Él tiene que ser espiritualmente; y cuando se usa otro sentido, ya sea el intelecto, como lo hacían los griegos, o las emociones, como lo podían hacer algunos judíos, no era suficiente. Se necesitaba el espíritu, porque el espíritu es el que está diseñado para recibir el testimonio de Dios, porque Dios da testimonio a nuestro espíritu acerca de Sí mismo y acerca de lo que Él ha hecho, de las cosas profundas de Él y acerca de qué nos ha hecho Él, qué nos ha concedido. Todas esas son cosas en espíritu, pero si la persona es ciega de nacimiento, ¿cómo explicarle los tres colores de la bandera de Colombia? Y bien, si la persona no es tocada en su espíritu por el Espíritu de Dios, la persona queda ciega y no entiende de qué están hablando estos "locos". Por eso la Palabra dice. "es locura para el hombre natural".

Poder y sabiduría de Dios

"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios". ¡Aleluya! No, no son sólo palabras, es la evidencia y eficacia del poder de Dios. “Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos". ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba?” Esta es una profecía terrible dicha en unas palabras duras.

 ¿Dónde está la mayoría de todos estos filósofos, de todos estos que hablaron y dijeron, dónde están ahora? La mayoría en el Seol, la mayoría agusanados. La respuesta es parecida a la anterior. "¿Dónde está el disputador de este siglo?" Pablo también era disputador, pero en nombre del Señor. “¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?"

No sé si aquí a los hermanos les ha gustado alguna vez en su vida leer filosofía; a mí me ha gustado; hasta hoy de vez en cuando leo y hasta escribo; pero esta palabra que dice aquí: "¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?”, parece que tiene respuesta casi siempre positiva; no digamos que negativa, para no decir que sea ciento por ciento locura. No, no es ciento por ciento, porque la misma Palabra de Dios reconoce un pedacito de validez, porque Dios no nos ha engañado con los sentidos, porque Él es fiel y por lo tanto si alguien es honesto, puede ver las señales de Dios, porque para eso están los hombres en la tierra, para buscar a Dios. Para eso existen las naciones, para buscar a Dios; para eso suceden los acontecimientos, para buscar a Dios, y los que buscan a Dios serán recompensados, hallarán. Luego viene la razón de Pablo cuando dice: "Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. El mundo pudo palpar, pero no conoció a Dios mediante la sabiduría, porque conocer a Dios es salvarse. Mirad y sed salvos, dice a los creyentes. Creerle a Dios por la locura de la predicación.

¡Qué maravilla! Gracias a Dios que esto fue el camino, "de la locura de la predicación" para salvarnos y no nuestros entuertos aristotélicos, platónicos, neoplatónicos, y tantas otras cosas terribles que a veces los mismos filósofos difícilmente leen. “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría”. ¿Pero saber qué? ¿Qué significa esto? Buscan saber; ese es el problema, el mismo problema que tuvo Adán en el jardín; en vez de escoger vivir por Dios, que es el alimento para la parte espiritual del hombre, el árbol de vida, él escogió saber, qué es eso de bueno o malo. "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”. Los judíos esperaban un Mesías político, no un Cordero crucificado, aunque todos los días se sacrificaba un cordero, pero esperaban un Mesías político, al estilo de Syung Mon Moon. Los judíos buscan señales, pero Cristo es el poder de Dios; los griegos buscan sabiduría, pero Cristo es el poder de Dios, la sabiduría de Dios. El problema está en que algunos buscan poder y sabiduría, pero no de Dios. Con tal que sea poder, para ellos es suficiente. Eso se llama fornicación, adulterio; es decir, ellos quieren poder, quieren sabiduría; eso es adulterio espiritual; mas Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Si lo que buscan tiene respuesta en Dios, y esa respuesta de Dios es Cristo, es poder, lo que los hombres buscan es Cristo; la sabiduría que los hombres buscan es Cristo. Todos quieren un poco de poder y un poco de sabiduría, sólo que únicamente quieren poder y solamente sabiduría, no quieren a Dios. Pero Dios es poder, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría. Entonces el desechar a Cristo es como ponerse la soga al cuello; lo que buscan no lo pueden encontrar, y anhelar poder que no sea de Dios y sabiduría que no sea de Dios, es como un adulterio, porque Cristo es la simiente de Dios, es el Esposo de la esposa, es el legítimo marido; lo demás es el otro.

"Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres”. Ya le habían tachado de palabrero. No es que Dios tenga algo insensato, pero como a los hombres le parece insensato, bueno, lo asume, aquí asume la insensatez, pero la insensatez de Dios es más sabia. "Lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres”. Ellos buscaban poder así al estilo mágico, así como los grandes taumaturgos, como Apolonio de Tiana, que podía exhibir poderes cuando ellos querían. Por eso los hombres se han dedicado a la magia, para tener poder, para tener dinero, fama, mujeres; quizá asimismo las mujeres tener hombres, no sé, pero aquí dice: "lo débil de Dios es más fuerte que los hombres".

Cuando el diablo y sus sacerdotes se visten de grandes, muestran sus grandes propiedades y sus grandes bibliotecas y su intención oculta, tiene más pinta de un dragón con siete cabezas que de una mujer con un niño. Ahí está, dice que "lo débil de Dios es más fuerte que los hombres", Y luego le dice a la Iglesia: "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles”. Miren, ustedes, que son la Iglesia, la mayoría no son de sangre azul, ni tienen cuatro ni cinco títulos universitarios. Puede ser que algunos pocos, pero no muchos, no es la mayoría; en la Iglesia es la minoría la que es culta. Sí puede haber algún Conde de Zinsendorf, sí claro, pero no son muchos, "sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte". Dios quiere avergonzar a los sabios. El diablo cómo engaña a sus súbditos, con gran poder, y viene un hermanito por allá que lo echa fuera.

¡Señor Jesús! “Lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él (por Dios) estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios (Jesús, hecho para nosotros, nuestra) sabiduría (ya que la mayoría no tiene la sabiduría del mundo, Dios lo agració con su sabiduría; la mayoría no tiene poder y Dios lo agració con su), justificación, santificación y redención (la cual es Cristo Jesús); para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”. Aquí volvemos al árbol de la vida, a la redención y al propósito original de Dios. ☐

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