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EN PRO DEL ESCRITURISMO CONSERVADOR

Por cristianogiv - 12 de Agosto, 2006, 4:44, Categoría: General


HACIA LA INTEGRALIDAD (5)


Capítulo 5

EN PRO DEL ESCRITURISMO
CONSERVADOR



Motivados indudablemente por la Fe de Jesucristo, hemos optado por la típica posición evangélica de acatamiento al Texto de las Sagradas Escrituras como inspiradas divinamente, como sopladas por el aliento de Dios a través de hombres en nada anulados ni disminuidos, pero plenamente usados para consignar por escrito, sin error, la Revelación Divina.

Es evidente que la Fe de Jesucristo, tanto en Su vida terrena como en Su resurrección, es una de acatamiento a las Escrituras:

"La Escritura no puede ser quebrantada..." (Jn. 10:35b).

"Era necesario que se cumpliese de mí todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos... Así está escrito, y así fue necesario..." (Lc. 24:44b, 46a).

"Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido" (Mt. 5:18).

Las referencias fideístas del Señor Jesucristo a las Escrituras abarcan desde el principio todo el canon alefático hebreo, implicando la historicidad de Adán y Eva en los orígenes, mencionando desde Abel hasta Zacarías, pasando por Moisés, los Profetas y los Salmos. Esa misma Fe fue la de los apóstoles (2 Pe. 1:19-21; 2 Ti. 3:15-17). La Fe auténtica de la Iglesia es la misma Fe de Jesucristo, recibida por la gracia de Dios.

Motivados, pues, por ella, e iluminados en conjunción con ella, añadimos a la razón la razonable revelación, al acercarnos a la crítica de los Textos o Baja crítica, y a la crítica de las fuentes o Alta Crítica.

El manejo de los datos lo hacemos con una razón iluminada por la revelación. Nos resulta, pues, apenas normal que los resultados de las investigaciones arqueológicas nos den generalmente la razón en cuanto a la historicidad de los relatos bíblicos, refutando a su vez, la arqueología, muchos de los argumentos de la crítica radical de los dos siglos pasados, como sostenía el Dr. Theo Donner en su exposición durante la consulta; el mayor conocimiento arqueológico, el mayor conocimiento del ambiente cultural del Antiguo Testamento, y la estructura literaria de los documentos bíblicos, según investigaciones más recientes, han suscitado serios cuestionamientos a los planteamientos tradicionales de la crítica bíblica radical, la cual es usada acríticamente por el liberacionismo en muchos casos, haciendo inconsecuente su epistemología, y destruyendo el apoyo en que, con selectividad prejuiciada, pretende sostener, para sus propósitos, el uso de ciertos textos preferidos, como el Éxodo.

La posición evangélica, fideísta y escrituraria, es heredera de la erudición que defiende la unicidad de la Biblia, la autenticidad de los documentos, y la historicidad de sus relatos. No son antitéticas la Fe y la erudición, como lo demuestra la pléyade de eruditos creyentes. No sería necesario aquí hacer una lista de eruditos conservadores; basten unas pocas menciones; pocas, no por escasez, sino por representatividad.

En el campo arqueológico veterotestamentario ampliado por otras especializaciones como la asiriología, etc., recomendamos la lectura de D. F. Wiseman. A su vez, en cuanto a la documentación neotestamentaria, recomendamos a F. F. Bruce. La tradición de Franken, Tieschendorf y otros eruditos alimenta la riqueza de la erudición conservadora. Los extremismos de la hipótesis documentaria que antecedieron a Wellhausen en Reuss y Graff, y le prosiguieron en Kuenen, Stade y Driver, por ejemplo, fueron válidamente refutados por la Escuela Escandinava y otras escuelas. G. Mendenhall, A. E. Glock y G. F. Wright, estudiando los modelos arcaicos de la prosa narrativa de la antigüedad, corroboran lo arcaico del Pacto y las tradiciones mosaicas. Van Sceten, Whybry y otros estudiaron la estructura literaria de los documentos bíblicos con resultados diferentes a los de la hipótesis documentaria. Las críticas de Hoffman y Edersheim a la hipótesis de Wellhausen son ciertamente valederas.

La Isagogia Veterotestamentaria o Introducción al Antiguo Testamento, tiene una larga trayectoria histórica conocida y bien aprovechada por el conservadurismo escriturístico erudito al servicio de la fe inteligente. Por sus manos han pasado las investigaciones de Adrián, Orígenes, Jerónimo, Agustín de Hipona, Pablo de Nisbis, Junilio Africano, Magno Aurelio Casiodoro, Isidoro Hispaleno, Nicolás de Lira, Francisco Sixto de Sierra, Ludwig Cappelus, J. Morinus, Buxtorf I y II, Rivetus, Michael Walther, J. Hottinger, J. Leusden, Brian Walton de Chester, J. H. Heidegger, Augusto Pfeiffer, Bossuet de Condum, Ezequiel Spanheim, Juan Gotlob Carpzov de Leipzig, E. W. Hengstemberg, H. Ch. Haevernick, C. F. Keil, F. Bleck, Wilhem Moeller, G. Ch. Aalders, J. E. Steinmuller, B. Mariana, V. Prelipcen, N. Neaga, G. Barna, M. Unger, O. T. Allis, E. J. Young, Gleason Archer, etc. Efectivamente, la acusación de "especulación" a mucho de la crítica histórica modernista que acoge el liberacionismo, a la que se refiere la Declaración de Medellín '88, tiene, pues, tal acusación evangélica, un sustento científico difícil de invalidar.

Por otra parte, con respecto a la crítica textual, aparte de F. F. Bruce, tenemos las investigaciones y pronunciamientos reconfortantes de muchísimos eruditos como Hort,. Kenyon, E. Abbot, Schaff, B. Warfield, Geisler, Nix, Scrivener, Tregelles,. B. H. Streeter, M.  Burrows, H, Vos, A. T. Robertson, J. M. Montgomery, Greenlee, B. Hetzer, Dabrymple, R. D. Wilson, W. Green, J. Angus, G. Archer, etc. Las trabajos de H. H. Rowley en cuanto a la unicidad de la Biblia son dignos, con otros, de mención.

De en medio del mismo modernismo liberal tan bien representado en R. Bultman, surgió la reacción neo-ortodoxa de K. Barth. Pero incluso, la misma dogmática de éste es superada por Berkouwer, y alineada dentro de la ortodoxia. En el campo de la pedagogía científica evangélica ortodoxa valdría la pena hacer mención de los eruditos Herman Dooyewerd y Duyvene de Wit. Y dentro de la psicología tenemos por ejemplo a Paul Tournier. En el campo de la teología bíblica tenemos a Óscar Cullman, a Herman Ridderbos, a Joaquín Jeremías, a H. Resenfeld, a Gerhardus Vos, etc. La Fe evangélica en las Escrituras es, pues, también una fe inteligente.

Resulta sumamente sospechoso dentro del liberacionismo el uso selectivo de ciertos textos preferidos, a la vez que el uso acrítico de la crítica bíblica radical. Pareciera que para llegar a ciertos fines, no tomados ciertamente de las Escrituras, por una parte se quisiera rebajar a éstas, para neutralizar su influencia en aspectos en que su autoridad estorbaría ciertos métodos para ciertos proyectos. Por otra parte, en aras de los mismos proyectos se usa el método de la selectividad. Nos parece que se traiciona a las Escrituras en que creyó el Cristo resucitado, y se abren las puertas para una apostasía que facilite la movilización violenta de rebaños donde la hibridez es el pan de cada día, y que buscando exaltar al hombre, paradójicamente lo hunde en el tormento.

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